El animal de 160 kilos fue atacado por dos hombres en una finca de San Rafael. Los gritos de Porky alertaron a su dueño y los ladrones escaparon.

Un cerdo se resistió porque se lo querían llevar a las trompadas

Por UNO

Catherina [email protected]

Que la carne de cerdo es deliciosa nadie lo discute y menos aún dos hombres que quedaron deslumbrados cuando vieron a esta especie rozagante, de unos 160 kilos, que estaba deglutiendo su ración de comida que tan puntualmente le suministró su propietario, quien seguramente tenía otros planes para él.

Lo cierto es que los sujetos no tenían elementos adecuados para robarlo y recurrieron a su inventiva para lograr, al menos, desmayarlo y después arrastrarlo para darles un uso fácilmente imaginable.

Se acercaron subrepticiamente a la finca que está ubicada en Goudge (San Rafael) y ya tenían en mente qué hacer: arremeter contra el desprevenido animal a las trompadas.

Avanzaron un paso más y finalmente, cuando lo tuvieron bien en la mira comenzaron los primeros cazotes, que fueron a dar puntualmente en la cabeza del cerdo.

Los gritos de dolor del animal –se llama Porky– alertaron al dueño de la finca ubicada en Pedro Eraso y Aisol, quien salió a ver qué estaba sucediendo.

De repente, observó que dos hombres estaban huyendo por el fondo de la finca y los alaridos del animal no cesaban. Entonces, miró hacia el lugar de donde provenían y fue así como vio que el pobre cerdo  había quedado tirado dentro de una acequia. Obviamente, no era menor el problema ocasionado porque había que enderezar el animal que había quedado maltrecho y para colmo su peso no jugaba a su favor.

El hombre estaba por demás preocupado y se puso a cavilar para poder sacar al animal de la situación en la cual se encontraba.

Obviamente, esta tarea no podía realizarla solo porque los 160 kilos del cerdo podían hacerle pasar un mal rato. Finalmente, se decidió a llamar a la policía, no solamente para informarle sobre el intento de robo, sino para que le dieran una mano para resolver el problema que lo tenía en vilo.

Cuando llegaron los efectivos, desde lejos escuchaban los gritos del chancho, aunque no tenían en claro lo que estaba pasando.

Esto quedó develado cuando el dueño de la finca les contó que habían querido robarle el animal y que el método utilizado para conseguir el objetivo había sido el de darle trompadas en la cabeza.

Si bien los maleantes no lo lograron, lo dejaron en malas condiciones. Los efectivos lo ayudaron a sacar el animal de tan incómoda posición dentro de la acequia y apenas se puso a caminar –cual camioneta desvencijada– decidieron ir en persecución de los frustrados ladrones.

En realidad, no tuvieron que andar mucho porque poco después los detectaron mientras seguían huyendo a gran carrera.

Los policías les dieron alcance y a los pocos minutos les colocaron las esposas y se los llevaron hasta la Comisaría 42, donde fueron puestos a disposición de la Justicia, dado que habrían incurrido en el  delito de intento de robo.