Por José Luis Salas
Un caso con todos los condimentos de "la novela de la tarde" en la Primera Cámara del crimen de San Rafael
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“La realidad supera a la ficción”, versa el conocido refrán, y perfectamente se puede aplicar al caso de novela que es el centro del juicio que se desarrolla desde el lunes pasado en la Primera Cámara del Crimen de San Rafael y que se extenderá esta semana.
Tiene todos los condimentos para un culebrón de la tarde: dos amigos entrañables, por un lado un conocido abogado, Alfredo Zuliman Bittar, y por el otro un médico con una reputación manchada por los abortos, Jacinto Carballo. En el medio la joven esposa del primero, Paola Cotrona, amada por uno y deseada por el otro al punto de querer matar a su “hermano del alma”, según la acusación, mediante un plan elaborado de antemano, pero que salió mal a último momento para suerte de la víctima. De acuerdo a lo ventilado en el debate oral, estos hombres se conocieron en 1996 y entablaron una profunda amistad y también una relación médico–paciente, donde el abogado tenía “una confianza extrema, era como mi hermano mayor”, declaró Zuliman ante los jueces.Carballo iba martes y jueves a almorzar a la casa de Bittar y tenían periódicas salidas en familia al campo. Pero hubo un momento en que el médico empezó a fijar su atención en la actual esposa del abogado, al punto de volverse una “obsesión”, como varios testigos lo definieron. “Mi barbie” le decía Jacinto a Paola, que es una mujer alta, delgada y rubia.Según la acusación del fiscal de la causa y los testimonios brindados hasta el momento, el médico intentó quitarle la vida a su amigo recetándole un antibiótico, ciprofloxacina, sabiendo que le hacía mal por su alergia a la quinolona.Pero presuntamente no lo hizo de una sola vez, sino en etapas. En 2005 le suministró un cuarto de pastilla de ese remedio a Bittar aprovechando que tenía una infección en la rodilla, pero por su alergia a esa droga le produjo un shock que le cerró el pecho y le adormeció los músculos, pero que no pasó a mayores.Supuestamente, Carballo estaba probando qué efecto tenía el medicamento, ya que el abogado habría comentado que le hacía mal ese compuesto. Este hecho pasó sin que nadie sospechara nada debido a la confianza que había entre ambos.Entre la vida y la muerte En 2006 el médico le hizo una receta de ciprofloxacina para que la tomara el domingo 12 de noviembre en El Tigre, donde las familias de ambos iban a comer un lechón y pasar un día de campo. Pero Bittar ingirió la pastilla en su casa antes de salir por recomendación de Paola y en cuestión de 6 a 7 minutos le causó un “shock anafiláctico” peor que el del año anterior y terminó internado en terapia intensiva del Hospital Español, donde inicialmente pensaron que tenía una hemorragia digestiva.Carballo comunicó que le había dado el medicamento en cuestión, pero nunca explicó a sus amigos el porqué de ello.A Bittar lo salvó el hecho que en la ambulancia le suministraron oxígeno rápidamente y también que el nosocomio está a una cuadra de su domicilio. Durante varios días estuvo entre la vida y la muerte y finalmente se recuperó sin secuelas.Pero mientras el abogado estaba luchando por su vida, en el mismo hospital Carballo le pidió a Paola que se fuera a vivir con él. “Me dijo que no tuviera esperanzas, que no se iba a salvar, pero que si se salvaba iba a quedar tonto, parapléjico o algo así” y “él se iba a hacer cargo de mí y de mis hijos. Estaba más preocupado por mí que por su amigo que se estaba muriendo”, dijo la mujer en el juicio. A pesar de todo eso, nadie sospechó ni acusó al médico de haber actuado de mala fe y la amistad entre ambos siguió intacta.Desencadenante En 2008 todo comenzó a cambiar. “En octubre de 2008 empiezo una relación con Jacinto porque la relación con Alfredo estaba destruida”, contó Paola ante los jueces.Esa situación continuó un año hasta que Zuliman confirmó sus sospechas. Un día de agosto de 2009 se peleó con su esposa, la llevó al departamento de Carballo, pero a las dos horas la mujer volvió con su esposo.El médico se volvió loco por la situación e intentó convencer a la mujer, quien según contó en el juicio, Carballo le dijo que Zuliman “te tiene dominada psicológicamente, que era su empleada y una enfermera gratuita de un viejo”, y le entregó una bolsita con las mismas pastillas que le hicieron mal para que se las mezclara con los medicamentos que tomaba Bittar.De acuerdo con el relato de Cotrona, el médico le confesó que ya había comprobado que era alérgico a esos medicamentos y le dijo: “No seas ilusa, si vos no lo hubieras salvado en 2006 hoy no estaría vivo. Si no se lo hubieras dado en tu casa, no se hubiera salvado”.A los días Paola le comentó esta situación a su marido, allí se desencadenó todo y vino la denuncia. ►Concluye el debate. Esta semana se esperan más testimonios y aportes para cerrar la investigación de este resonante caso y para determinar si Jacinto Carballo tuvo o no intención de matar deliberadamente a su ex amigo Zuliman Bittar.




