Un año de dolor, un año de no olvidar para sus familias, un año en el cielo, como escribió Belén Menegazzo en una red, quien con todo el dolor de una hermana, le dedicó un "NUNCA NADIE PODRÁ MATARTE EN MI MENTE. Hoy se cumple un año de la desaparición y muerte de Mariana Menegazzo y María José Coni, las dos chicas mendocinas que llegaron a Ecuador de vacaciones y fueron brutalmente asesinadas, tras haber sido golpeadas y abusadas. Hoy se cumple un año de un dolor que no se termina.
Un año de profundo dolor y tristeza
El lunes 22 de febrero de 2016 fue la última vez que se comunicaron las chicas con su familia. Ese día, las familias esperaban un llamado que dijera que las chicas ya salían para Mendoza, pero nunca llegó.
"Parece mentira pero llegó también este día. Anoche pensaba cómo esperaría ese llamado de "Mami, ya estamos saliendo", con todo el dolor del alma", explicó Gladys Steffani, la madre de Majo.
Por el crimen de Majo se declaró culpables a dos personas a 40 años de prisión, Segundo Ponce Mina (35) y Aurelio Rojo Rodríguez (39) recibieron esa condena. Actualmente hay un tercer imputado, José Pérez Castro, cuyo juicio podría empezar en los próximos 60 días.
"Espero que hable, es muy raro que tres personas se declaren inocentes y no abran la boca. O están escondiendo o están amenazados o están pagados pero ellos solos no fueron. Hay otros dos ADN", recordó Steffani.
De hecho, la justicia ecuatoriana en las últimas semanas confirmó los dichos que Steffani sostenía desde el principio, que eran al menos cinco los involucrados en el caso de Majo y Marina y no solo dos como se sostuvo desde el principio.
"Por mis hijos que están acá no estoy viviendo en Ecuador, sino me quedaba allá, buscaba un trabajo e iba a la fiscalía todos los días y seguir investigando. Acá no está nada claro del 22 al 28 de febrero que encuentran a Marina porque María José aparece el 25. Cuando hicieron la autopsia sabían que era argentina, que estaba desaparecida, sabían todo y no informaron al consulado y si lo hicieron, no me informaron", explicó la mujer.
Irregularidades
Steffani recordó que ambos cuerpos aparecieron a 40 metros de diferencia, aunque una murió dos días después de la otra.
"Yo pedí el pelo de mi hija y no me lo dieron, quería saber si le habían dado drogas, pero me dijeron que había tenido desprendimiento capilar, pero cuando veo las fotos de la autopsia sí tenía su pelo", manifestó Steffani, quien apuntó a la Policía ecuatoriana o a un poder más alto.
El caso
Majo y Marina tenían pensado volver a Mendoza el mismo día que desaparecieron, pero ambas fueron secuestradas.
Durante el juicio, la perito forense Lidia Médano narró cómo se encontraban las chicas antes de morir.
María José tenía fracturas en una pierna, precisamente en su fémur, y en la base del cráneo. Esta última lesión, producida por un traumatismo de "gran energía", fue la que le terminó quitando la vida de forma instantánea.
La víctima también presentaba lesiones en la zona paragenital que responde a un abuso sexual, el cual fue resistido por Coni.
Por su parte, Marina Menegazzo tenía seis lesiones punzocortantes en el cuello desde la mandíbula hasta el sector cervical. Una de estas heridas de arma blanca fue la que motivó su muerte ya que perforó su columna vertebral y su médula.
"La víctima quedó paralizada por un tiempo. No se podía mover pero sí podía ver y escuchar lo que pasaba", manifestó la forense, descartando a su vez que haya sido víctima de un abuso sexual.
Ambas jóvenes tenían irritaciones en sus muñecas lo cual hace suponer que fueron maniatadas. Esta misma versión la aportó una laboratorista que declaró en la primera jornada del debate.
Otra coincidencia en ambos cuerpos es "no tuvieron oportunidad de realizar movimientos de defensa", según dijo Médano.



