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María Gómez, de San Martín, fue golpeada en el piso, con una cadena y a patadas, porque le reclamó que no anduviera en moto por la vereda. También le pegaron a quien la socorrió.

Tiene 71 años y sufrió brutal ataque de parte de un joven y su madre

Tiene el ojo izquierdo morado, el labio superior suturado justo en el medio con cuatro puntos, un feo moretón en el costado izquierdo del mentón, varios magullones y raspones en los brazos... y un dolor fuerte en la parte baja de la espalda, justo donde le falta el riñón que le donó a su hija Alejandra hace ya mucho y que no pudo evitar que falleciera hace dos años.

María Angélica Gómez, de San Martín, tiene 71 años y sufrió una brutal golpiza. Sandra Amaya (48), una vecina que intentó defenderla, también recibió unos cuantos golpes y ahora tiene un ojo en compota, un brazo magullado y el cabello todavía se les desprende por mechones de tantos tirones que le han dado.

La secuencia que terminó en esas heridas múltiples, calificadas por ahora como "lesiones leves" por la fiscalía del doctor Martín Horacio Scattareggi, se produjo cerca de las 14.20 del martes en la puerta de la casa de María Angélica, identificada con el número 4 de la manzana G del barrio Perito Moreno, al sudoeste de la ciudad de San Martín.

La dueña de casa necesita de la ayuda de su vecina para relatar los hechos, ya que dice que el trauma no la deja recordar claramente. "Yo estaba limpiando la vereda...", dice.

Según cuentan, en ese momento pasó por allí un joven de unos 20 años, que es integrante de la familia que vive en la casa contigua. Ya María Angélica había tenido otras veces alguna discusión con el joven y también con su familia. "No sé qué les pasa, pero son conflictivos y yo pediría que los asistan psicológicamente", acota Sandra Amaya.

Relatan que el joven insultó a la mujer y luego volvió armado con una cadena, para golpearla. Pero no regresó solo. También vino con el su madre, una mujer que está cerca de los 40.

"Yo salí corriendo para ayudar a Angélica, que ya estaba tirada en el suelo y la golpeaban y pateaban. Antes llamé a la policía para que mandaran un móvil", dice Sandra.

Sandra intentó defender a Angélica, pero de la casa vecina llegaron también la abuela del joven agresor y una hermana menor de este, de unos 14 años. Todos atacaron a Angélica y también a Sandra.

"Todo fue muy rápido. No sé cuánto duro. Por suerte el móvil policial llegó casi enseguida. Además ya se habían metido algunas personas que están trabajando en la calle, haciendo la red cloacal del barrio, y también estaban apareciendo otros vecinos", dice Sandra.

Angélica y Sandra terminaron en el hospital Perrupato. Las dos fueron asistidas por sus lesiones y además deben continuar realizándose estudios, para descartar lesiones internas.

"Me duele acá atrás", dice Angélica mientras se toca la parte baja de la espalda "Tengo un solo riñón, porque el otro se lo doné a mi hija hace mucho, que tenía problemas renales y que ya falleció", dice.

Sandra sostiene que en el barrio "la mayoría es gente de trabajo" y que todos se conocen desde hace 25 años, cuando se construyó. "No sé qué le pasa a esta familia. Hace tiempo que se han puesto agresivos, especialmente la abuela de ese muchacho y que es una señora de más de 70, como Angélica", cuenta.

La causa ya está en manos de la Justicia, que ahora debe analizar qué curso le dará y si se deben adoptar medidas preventivas.

-El violento suceso fue presenciado por varias personas y originó una protesta generalizada razón por la cual tuvo que intervenir la policía para restablecer la calma, ya que la furia hacia los atacantes era incontenible.

FUENTE: borrar

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