Terminó una revuelta en El Borbollón en el que hubo fuego, tiros y corridas

Por UNO

Por Catherina Gibilaro

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Una violenta revuelta, en la que no faltaron corridas, tiros y fuego, se desató este jueves por la tarde en el penal de mujeres en El Borbollón, manteniendo en vilo a las autoridades penitenciarias y también judiciales: 127 internas se plegaron a la protesta, que tuvo ribetes violentos.

Lo que derivó en una revuelta, que terminó pasadas las 22, comenzó el jueves alrededor de las 19, después de que 46 reclusas iniciaran una huelga de hambre el día anterior, para solicitar la aceleración de sus procesos judiciales.

A esto se sumó la revuelta a la que se adhirieron 81 reclusas más, de las 127 de la población del penal. Entre ellas se encontraba en uno de los pisos superiores la Yaqui Vargas.

Lo que en un principio parecía un conflicto de fácil solución, con el pasar de las horas se fue agrandando y tomó otras vías.

Mientras varias internas a los gritos reclamaban para que se agilicen sus causas, especialmente en las que solicitan el arresto domiciliario, ya sea del fuero provincial como federal, cuatro de ellas decidieron subirse al techo. Desde allí gritaron abiertamente su protesta cargada de insultos hacia todas las autoridades, no sólo penitenciarias sino también hacia los jueces de ejecución penal y del fuero federal.

 El camino iniciado había tomado un sendero más violento. De las palabras y los gritos de todo calibre, pasaron a los hechos cuando comenzaron a prender fuego mantas y colchones para agravar la protesta dentro de algunos pabellones. Las llamas eran fáciles de ver desde el exterior.

Al enterarse de la manifestación, familiares de las internas acudieron en su apoyo y se instalaron en las inmediaciones del penal, desde donde comenzaron a efectuar disparos de arma de fuego y arrojar piedras de gran tamaño, una de las cuales dio en una camioneta que transportaba a un funcionario judicial al lugar. Las pedradas y los tiros que provenían desde el barrio Santo Tomás de Aquino obligaron a los periodistas que cubrían la revuelta a guarecerse dentro de los vehículos para evitar ser alcanzados por una o más piedras.

En pocos minutos, personal policial de la comisaría de El Algarrobal rodeó el predio para reforzar la seguridad. Pero también los uniformados fueron recibidos con piedras por los familiares de las presas.

Luego de una serie de corridas y escaramuzas, los efectivos optaron por pedir el apoyo de Infantería. Un escuadrón del grupo de Cuerpos Especiales llegó minutos después y logró contener la situación, que por momentos estuvo a punto de desbordarse.

Esto no calmó a las internas, que a medida que pasaban los minutos gritaban aún más fuerte repudiando el sistema carcelario al cual están sometidas haciendo hincapié en el tratamiento “inhumano” que recibirían.

El director del Servicio Penitenciario provincial, Eduardo Orellana, llegó al lugar para dialogar con cuatro de las internas –representantes de sus compañeras de cada pabellón– buscando darle solución a un problema que tiene un origen judicial.

“Empezamos pacíficamente con una huelga de hambre para pedir que se respetaran los derechos de los niños y salieran los procesos a tiempo. Están todos los papeles archivados. No se está respetando el arresto domiciliario de gente grande con diabetes avanzada, ni las sacan a ningún lado a hacer estudios”, contó una de las internas a Radio Nihuil.

Jennifer, como se identificó la vocera de las demás mujeres, agregó: “Somos 127 las que estamos protestando. Cuatro chicas están arriba del techo”. “Vamos a estar tranquilas siempre y cuando no las repriman a ellas”, advirtió la presa de 24 años que tiene una condena no muy elevada.

“La situación está bajo control”, señalaron por su parte desde el Ministerio de Seguridad.

Orellana expresó que mantiene comunicación con “cada una de las autoridades judiciales por cada uno de los casos en particular, para permitir que se solucione rápidamente la situación de las mujeres”.

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Cuatro reclusas subieron a los techos para hacer su protesta mientras otras prendían colchones y frazadas. Efectivos policiales (foto de abajo) controlaron a familiares furibundos.
Cuatro reclusas subieron a los techos para hacer su protesta mientras otras prendían colchones y frazadas. Efectivos policiales (foto de abajo) controlaron a familiares furibundos.
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