Policiales Martes, 26 de diciembre de 2017

Sus hijos murieron en cuatro hechos distintos y busca saber la verdad

Tres fueron asesinados en el barrio La Estanzuela, donde vivieron toda su vida. El otro murió por presunta malas praxis. La historia de lucha de un hombre contra la adicción a las drogas de sus hijos.

En el último mes ha estado tal vez más tiempo en el edificio del Poder Judicial que haciendo sus tareas habituales. En diciembre coincidieron dos juicios donde es querellante por los asesinatos de dos de sus hijos. Ya tiene experiencia: a fines de 2011 habían ultimado a otro de sus descendientes y en diciembre pasado falleció otro en un caso de presunta mala praxis.

Primera hora de la mañana del viernes. Orlando Carrizo, con sus 68 años, espera en la puerta de la Cuarta Cámara de Crimen donde en minutos se reanudará el juicio por el homicidio de Leonardo Nene Carrizo (34). Horas después, sucederá lo mismo en la Sexta Cámara del Crimen en otro debate donde la víctima fatal fue Fernando Carrizo (38) -ver aparte-.

El apellido Carrizo es conocido en el barrio La Estanzuela de Godoy Cruz. Además de que el hombre ha formado su familia en ese lugar, tiene once hijos -7 varones y 4 mujeres- y cuatro de ellos han muerto trágicamente. En todos los casos, el hombre impulsó e impulsa las causas penales siendo querellante con la abogada oficial Claudia Vélez.

"Tengo 42 años de servicio en el Estado y 3 trabajando en el sector privado. Todos mis hijos fueron a la secundaria, pero perdí a tres de ellos por la maldita adicción a la droga", afirma el hombre. "Con mi mujer hemos luchado toda la vida por educación y vivienda digna. Hay que combatir el narcotráfico", agrega, desde un banco en el pasillo del quinto piso de Tribunales.

El hombre no tiene vergüenza de marcar que algunos de sus hijos asesinados tenían antecedentes y no pensaban dos veces antes de enfrentarse con alguien: "Lo digo yo y soy el padre. Esa ha sido la lucha de mi vida".

"En el barrio hay buenos y malos, pero ahora hay kioscos -de venta de estupefaciantes- en todos lados. La droga trae cárcel o muerte", concluyó.

Problema por una mujer

El viernes pasado, la Cuarta Cámara del Crimen condenó a Luciano Rubén Páez (29) a 12 años de prisión por el asesinato de Nene Carrizo. La fiscal Daniela Chaler había pedido 15 años y la querellante oficial 17, en tanto que la defensa solicitó que se declare nulo el juicio o que se absuelva al acusado.

El Gordo Páez acribilló de cuatro disparos a Carrizo el 2 de mayo de 2014 en el barrio Estanzuela. Para los investigadores se trató de un problema por una mujer, ya que la víctima había tenido una relación con la esposa del victimario.

Páez, minutos antes de escuchar la sentencia. Foto: Sebastián Salas / Diario UNO
Páez, minutos antes de escuchar la sentencia. Foto: Sebastián Salas / Diario UNO

Trasfondo narco

Este martes también terminó el juicio contra Brian Emanuel Figuera (40), quien fue sentenciado a 16 años de cárcel por matar a Fernando Carrizo el 27 de febrero de 2015. En este caso, el fiscal Fernando Guzzo había pedido 18 años.

La víctima fatal fue atacada en una verdulería que tenía a metros de un supermercado Átomo de ese barrio de Godoy Cruz. Recibió más de media docena de disparos. Otro joven de 23 años también fue herido pero sobrevivió. "Fernando se estaba reponiendo. Había puesto su verdulería y había comprado una camioneta que usaba para trabajar", recuerda Orlando.

Sobre el móvil del crimen apunta a un problema con la familia Pizarro, un clan narco que fue desbaratado en mayo de este año: "Jonathan Moncho Pizarro se peleó con mi hijo días antes del crimen. Ellos decían que Fernando había entregado el arma con que mataron a uno de su banda, pero es mentira". "Figuera manejaba autos de alta gama que eran de ese clan y varios testigos del juicio eran de esa banda", agregó.

En una esquina

El 3 de diciembre de 2011, Sergio Carrizo salía de comprar una cerveza en un kiosco del barrio Estanzuela y fue interceptado por una moto desde donde le dispararon. "Mi hijo estaba drogado y empastillado", detalló su progenitor. Años después, Marcos Cantos (23) fue condenado a 17 años de prisión al ser considerado como la persona que manejaba el rodado desde donde efectuaron los tiros.

En investigación

Hace un año, más precisamente el 24 de diciembre, Jorge Moisés Carrizo (39) ingresó al Hospital del Carmen con dolores intestinales. Según el relato de su padre, lo derivaron a la cínica Santa María y le dieron el alta a las pocas horas. Sin embargo debió regresar ya que tenía inflamada la zona abdominal.

Al hombre lo operaron porque su apéndice había explotado. De ahí en más, fue intervenido quirúrgicamente cuatro veces más. "En la quinta no lo cerraron directamente. Tenía un shock séptico. El médico nos decía que estaba bien pero una enfermera nos dijo que los órganos no le funcionaba", relató Orlando. El 3 de febrero recibió un llamado indicándole que su hijo había muerto. "No apareció nada para explicar qué pasó".

Los padres se dirigieron a la Oficina Fiscal 1, donde radicaron la denuncia por presunta mala praxis. "Estabamos velándolo cuando el fiscal ordenó levantar el cuerpo para realizar la necropsia. Luego lo trajeron a la medianoche y seguimos con el velorio", dijo. El caso aún está en etapa de instrucción y hasta el momento no se ha imputado a ningún profesional de la clínica.

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