Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar
Delincuentes que atacaron a una familia en Luján pretendieron calmarlos con ese argumento. Se llevaron $50.000 previo golpear brutalmente al dueño de casa delante de esposa e hijo, maniatados.
“Somos ladrones de dinero, no de artefactos ni asesinos”

“Nosotros somos ladrones de dinero, no de artefactos ni asesinos”. Con esta frase pretendieron dos asaltantes calmar a una familia de Luján a la que atacaron en su vivienda lindante al corralón de su propiedad. Luego de propinarle al dueño de casa una fuerte golpiza se llevaron $50.000 entre cheques y efectivo. Quien dio los detalles del asalto fue Marcela Valencia (54), una de las víctimas, quien tras cerrar el corralón Los Amigos, en calle Guardia Vieja al 2000 de Luján –es dueña con su esposo, Nicolás Sánchez Lema (60) y su hijo Leandro (22)– vivió una de las “peores odiseas de mi vida”.
Recomendadas
El jueves a la noche estaba en la computadora, mientras Leandro hablaba por teléfono en otra habitación. El joven sintió que golpeaban el vidrio de la ventana y cuando corrió la cortina vio un arma que lo estaba apuntando: “Abrí hijo de puta porque si no te matamos”, le dijo uno de los delincuentes. Sin otra alternativa, les hizo caso. Eran dos jóvenes armados quienes lo hicieron ir hasta el cuarto donde estaba su madre. Uno de ellos se acercó a la mujer y ella fue sorprendida por un arma que le apuntaba la cabeza. “En un primer momento pensé que era un amigo de mi hijo por eso le dije... pará, no me hagás chistes. Nunca me imaginé que un día me podían apuntar en serio. Con el rostro desencajado por los momentos que le tocaron vivir dijo que el delincuente le ordenó que se tirara al piso y le preguntó si había alguien más en la casa. Luego la ató de pies y manos. En se momento llegaba el cómplice sujetando a su hijo, a quien hizo tirarse al suelo. El joven se colocó al lado su madre mientras le decía trataba de tranquilizar a la mujer con un “mamá, tranquila”.
Los dos delincuentes una vez que neutralizaron a ambos le pregunta-ron a Marcela por el marido. Ella les dijo que estaba en la casa de al lado, donde vive la madre. Justo en ese momento y por un costado de la casa llegaba el hombre y los dos delincuentes se le abalanzaron y lo agarraron, al tiempo que comenzaron a empujarlo con tanta violencia que lo hicieron caer sobre una mesa que terminó rota.
Sánchez Lema se reincorporó y empezó a forcejear desesperado porque no sabía qué había sucedido con su esposa e hijo. Pero estaba en inferioridad de condiciones ante la fuerza de los delincuentes que le asestaron, además de patadas, un fuerte golpe en la espalda que lo dejó maltrecho.
También él fue atado: “Todos terminamos unidos por la misma cuerda y un alambre”, señaló Marcela. Por su parte el joven trataba de calmar a su padre: “Por favor, quedate tranquilo, quedate en el piso”. Apurados, ya que llevaban allí unos 40 minutos, revolvieron todas las habitaciones y fue así como lograron hacerse de $50.000 entre efectivo y cheques; una vez conseguido este botín le pidieron la llave del auto al joven y se llevaron dos celulares.
El dueño de casa alcanzó a desatarse y llamó a la policía.