Un adolescente de 17 años fue la "mula" de narcotraficantes que buscan llevar la droga desde el norte del país hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires u otros centros urbanos de consumo.
El 2 de mayo de 2015, el joven fue detenido en un control de Gendarmería en la ruta nacional 14, y quedó preso unos días hasta que lo enviaron de regreso hacia su casa, en Capioví, una pequeña localidad de unos 6.000 habitantes en la provincia de Misiones, cruzada por la ruta nacional 12, muy cerca de la frontera con Paraguay.
El defensor oficial Juan Carlos Ferrari pidió el sobreseimiento del menor, y cuestionó que no se siguió un procedimiento acorde a la edad del imputado. Consideró que debió darse intervención al Ministerio Público Pupilar y ordenarse la aplicación del procedimiento previsto por la Ley N° 22.278. Asimismo, planteó que el joven fue trasladado y entregado a su familia sin arbitrarse ninguna medida tendiente a cumplir con el tratamiento tutelar establecido por la ley especial.
Por esto, Ferrari sostuvo que el menor ha sido privado del período de observación y tratamiento de prueba que prevé la ley de minoridad, despojándolo de la aplicación de medidas de carácter esencialmente proteccional que buscan educar y no sancionar, encontrándose el Estado impedido no solo de someterlo a debate sino de eventualmente imponerle una pena. El fiscal general coincidió con lo esgrimido por el defensor público, y pidió que se haga lugar al reclamo de sobreseimiento.
Finalmente, el Tribunal Oral Federal de Paraná, presidido por Lilia carnero, dictó el sobreseimiento del menor debido a que "no se dispusieron las medidas tutelares destinadas a dar protección material y moral al menor", y sostuvo, al igual que entendieron las partes, que "en el caso se exigía un tratamiento procesal especial desde la mira de la intervención y asistencia".




