Por Leonardo Otamendi
Así lo evaluaron los investigadores, debido a que el presunto autor de 16 años -quien está detenido- no tenía motivos para cobrarse ambas vidas. Además, carece de antecedentes. El arma que le secuestraron fue utilizada en uno de los crímenes
Según investigadores, el joven detenido por un doble crimen "salió a matar por gusto"
“Maicol” es el apodo del chico de 16 años detenido y acusado de haber asesinado a dos adolescentes, de 17 y 18 años, en Guaymallén y Las Heras, respectivamente. Los dos recibieron disparos en la cabeza, pero la relación entre los tres, presunto autor de los crímenes y víctimas, es nula.
Sin embargo, desde el domingo a la madrugada las vidas y muertes de Martín Fabio Pérez, Francisco Javier Muñiz y “Maicol” están unidas. Éste fue arrestado en la tarde del domingo en una vivienda del barrio Pedro Molina I, junto a quien está sindicado como su cómplice, otro adolescente.
En la casa donde lo aprehendieron los policías encontraron dos armas de fuego: una pistola calibre 11,50 y un revólver calibre 22 largo. Además, fue secuestrada una campera similar a la que describieron los testigos que utilizaba uno de los agresores que esa trágica madrugada disparó de una moto a mansalva.
Con estos elementos “Maicol” ya estaba comprometido. Sin embargo, otra prueba lo vinculó aún más a los crímenes.
Al peritar las armas con las balas encontradas en los cuerpos de las víctimas y las vainas servidas, el resultado criminalístico fue positivo. Del revólver salió el proyectil que mató a Martín Fabio Pérez (17).
Pero también esa misma madrugada, un joven de 23 años de apellido Martínez fue baleado. Éste caminaba por calle Gomensoro y Venezuela, de Guaymallén, y desde una moto en la que iban dos personas una de ellas le disparó. La razón: ninguna.
Martínez recibió un tiro en el hombre, fue atendido y dado rápidamente de alta. En su denuncia manifestó que desconocía a agresores, que cuando pasaron los motociclistas lo insultaron, él respondió y le dispararon.
En tanto los testigos de los asesinatos describieron situaciones similares a éste. Por ello, los pesquisas abandonaron la búsqueda del móvil de los homicidios. “Parece que con el amigo estaban enojados y salieron a insultar gente, y al que respondía, lo baleaban”, explicó una alta fuente ligada a la investigación.
En ese sentido, nadie sabe qué pasó por la cabeza de estos chicos, si las cosas sucedieron tal como las explican desde la Justicia y la Policía, para que una noche salgan a matar por gusto o placer. Incluso, “Maicol” no tiene antecedentes delictivos.
Hoy el chico está alojado en la Comisaría del Menor. Se lo acusa de dos homicidios y se le imputará otro en grado de tentativa, posiblemente. Pero más allá de lo técnico jurídico, los investigadores pretenden saber qué le sucedió al detenido esa madrugada.




