Un joven de 21 años tuvo que ser derivado a San Rafael por la paliza que recibió. También hubo policías golpeadas por un padre molesto y otro generó una revuelta dentro de la guardia. Varios vidrios rotos, entre otros daños en el Enfermeros Argentinos. Un

Saldo navideño: un herido grave por una riña y además caos y roturas en la guardia del hospital de Alvear

Lo que en varios aspectos resultó una Navidad tranquila en Alvear, sin heridos por mal uso de pirotécnica o accidentes de tránsito, terminó con un alto costo en otros aspectos.

Un joven de 21 años quedó muy mal herido y fue trasladado a San Rafael con edema cerebral tras una riña a la salida de una fiesta. Pero además, cuando arribó la ambulancia para asistirlo, el chico se resistió y atacó al chofer y el enfermero de la ambulancia con una botella de vidrio rota. Y como si eso no bastara, familiares del sujeto provocaron disturbios en la guardia del hospital Enfermeros Argentinos, hubo vidrios rotos y amenazaron a los profesionales que estaban trabajando.

El combo de situaciones violentas se completa con dos mujeres policías, una golpeada y la otra cortada, por un padre que reclamaba atención en el nosocomio para su hijo de 1 año y como se demoraban montó en cólera y se trenzó con las agentes cuando pretendían sosegarlo. El papá enojado fue otro de los que provocó destrozos en la guardia del hospital.

Durante los operativos navideños en total hubo 10 aprehendidos, tres recobraron la libertad (dos menores y el padre molesto) y el resto permanecía alojado en los calabozos de la Comisaría 14. Uno de ellos cayó por robo y los otros 6 estuvieron involucrados en la trifulca y los destrozos en el hospital, confirmó el subcomisario Hugo Alcalde, a cargo de la seccional alvearense

Reyerta y caos

Alrededor de las 7 de la mañana en las inmediaciones de diagonal Jorge Simón y Roque Sáenz Peña, dos bandos en pugna se trenzaron en una feroz batalla. Hubo piñas, patadas voladoras y no faltaron los cuellos de botellas de vidrio que blandían en reemplazo de navaja. En el lugar actuó en primera instancia la Policía Vial que tenía montado un puesto de control a la salida de la fiesta Nómade.

Cuando redujeron a los revoltosos y arribó la ambulancia para asistir a los lesionados, el muchacho de 21 años que estaba tendido en el piso, todo ensangrentado y con heridas de consideración, en vez dejarse atender por el enfermero y el chofer de la unidad de emergencia, increíblemente comenzó a forcejear con ellos y los atacó con una botella rota. Al cabo de unos minutos lograron reducirlo y lo subieron en la camilla a la ambulancia.

Durante la riña, el bando del joven fue el perdedor y él se llevó la peor parte. Sufrió un traumatismo encéfalo craneano (TEC) grave, múltiples heridas cortantes en la cara y la cabeza, politraumatismos en todo el cuerpo y su condición se agudizó aún más por la formación de un edema cerebral. “Recibió una paliza tremenda”, confió uno de los médicos del nosocomio. El chico fue derivado de urgencia a terapia Intensiva del hospital Schestakov en San Rafael y su estado era reservado.

Para cerrar una mañana traumática, mientras asistían al sujeto en la guardia, un familiar no encontró mejor manera de pedir información que generando una revuelta.

Durante los disturbios, se rompieron vidrios, aparecieron los insultos, amenazas a los profesionales y piñas que no impactaron en los médicos por milímetros. Personal de Cuerpos Especiales lo detuvo en el lugar y le imputaron daño agravado.

"Fue un caos total, llegan todos borrachos y encima que se los está atendiendo atacan a los médicos, a los enfermeros y rompen todo, es una cosa de locos”, dijo muy molesto uno de los galenos del Enfermeros Argentinos.

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Así quedó. La ambulancia toda ensangrentada cuando el joven se resistía a ser atendido y atacó al enfermero y el chofer.
Así quedó. La ambulancia toda ensangrentada cuando el joven se resistía a ser atendido y atacó al enfermero y el chofer.