El boxeador Carlos Alberto Pérez fue desvinculado del crimen del joven por el voto unánime del tribunal. En cambio, el presidente del cuerpo votó en disidencia, por la condena de Abdo Girala, en el segundo juicio.

Por segunda vez, la Justicia absolvió a los dos acusados del asesinato de José Luis Bolognezi

Por UNO

Fue un final anunciado. Tantos errores no podían producir un resultado distinto, pese a que la Corte se había empecinado en que así fuera. Ayer la Justicia volvió a absolver a los dos hombres que estaban acusados del homicidio de José Luis Bolognezi (19). Los tres jueces que integraron el tribunal acordaron darle la absolución al ex boxeador Carlos Alberto Metralleta Pérez, pero ese fue el único punto en el que coincidieron. Abdo Girala, el otro acusado, fue absuelto por mayoría, con los votos de los jueces Ariel Spektor y Viviana Morici. En cambio, el presidente del tribunal, Eduardo Orozco, votó en disidencia, por su condena.

“Los jueces que absolvieron observaron la causa con un microscopio y el que falló en minoría la miró con un caleidoscopio”, dijo Juan Carlos Ruiz, el defensor de Girala. Además, Spektor y Morici apoyaron el pedido de la  fiscalía de que el polémico comisario general Héctor Quiroga sea procesado por el delito de instigación al falso testimonio en perjuicio de los acusados, y en las próximas horas podría ser detenido. “La Justicia tiene que decirnos quién mató a José Luis”, resumió Dante Bolognezi, el hermano mayor de la víctima. Ahora se viene una millonaria demanda contra el Estado, tanto de la familia del Kote como de los juzgados, que estuvieron más de 10 años bajo proceso.

Ayer a las 11.30 concluyó el segundo juicio, que se había iniciado el 19 de noviembre del año pasado, por la muerte de José Luis, ocurrida en la madrugada del 14 de setiembre de 2002, en San Martín.

Y el final fue el mismo que aquel al que se había arribado el mediodía del 16 de diciembre de 2009, cuando concluyó el primer juicio: absolución para los imputados Abdo Daniel Girala y Carlos Alberto Pérez. El 10 de febrero  de 2011, la Corte declaró nulo ese fallo y ordenó un nuevo juicio, con la esperanza de que 2 más 2 esta vez no diera 4. Pero ayer se volvió a confirmar que los que deben impartir Justicia no escriben poesía y que las frías cuentas jurídicas siempre dan el mismo resultado si no surge algún elemento nuevo que lo pueda modificar.

El nuevo fallo

A diferencia de la primera sentencia, que fue unánime, ayer los jueces marcaron sus diferencias entre sí, tal como lo habían hecho cuando debieron resolver incidentes trascendentales que se produjeron durante el juicio.

En lo único que estuvieron de acuerdo los tres fue en absolver al ex pugilista Metralleta Pérez (48). En el resto del fallo, el camarista Orozco adoptó una posición muy distinta a la de sus pares, Spektor y Morici e, incluso, diferente a la que ya había adoptado el fiscal Fernando Guzzo.

Spektor y Morici votaron por la absolución de Girala e impusieron la mayoría, mientras Orozco se inclinó por la condena, pese a que las pruebas que involucraban a ambos acusados eran las mismas. Si bien los argumentos  de los magistrados recién se darán a conocer después de la feria judicial, se puede inferir que Orozco contempló en contra de Girala que dos jóvenes lo hayan visto en San Martín circulando con una camioneta que podría ser  la misma en la que supuestamente se desplazaban los homicidas. Además, puede haber considerado como un indicio importante que Daniel Girala, padre del imputado, haya tenido actitudes amenazantes y haya tratado de  influir en la investigación durante los meses siguientes al crimen.

Justamente, las actitudes del empresario Girala fueron otro punto en donde se marcaron diferencias entre los jueces. Orozco, en minoría y por lo tanto en una postura que no prosperó, propuso que Daniel Girala fuera  procesado por los delitos de encubrimiento, instigación al falso testimonio, cohecho activo y portación ilegal de arma de fuego.

Tampoco coincidió el tribunal cuando analizaron la actuación que le cupo en la causa al ex comisario general Héctor Quiroga, quien introdujo sorpresivamente a Ana María Puebla en el expediente, allá por el 2004 y cuando no había imputados por el hecho.

En este caso fueron los jueces Spektor y Morici los que ordenaron extraer compulsa contra el policía por instigación al falso testimonio, agravado por haber perjudicado a los imputados y por ser funcionario público. En cambio, Orozco no adhirió a esta postura.

El delito por el que será investigado el ex comisario tiene una escala penal que no contempla la pena en suspenso, por lo que la fiscalía de Instrucción podría ordenar su detención en los próximos días si es que interpreta  que hay elementos suficientes para imputarlo y hay posibilidades de que intente evadir el accionar de la Justicia.

El magistrado Orozco también quiso que se acusara a otros tres testigos, pero su posición no tuvo quórum.

En cambio, el Tribunal aceptó en pleno que los organismos internos del Poder Judicial analicen el accionar de Ricardo Schulz, el juez que tuvo a cargo la instrucción de la causa.

Esa etapa procesal fue la que tuvo enormes defectos y que, en definitiva, son los que producen hoy que el homicidio del Kote Bolognezi todavía no tenga autores claramente identificados y condenados, lo que le acarreará al Estado una demanda millonaria.

Contra el Estado

Juicio en puerta. Sin bien ayer ninguna de las partes lo quiso confirmar, es un hecho que todos accionarán contra el Estado.

Familia de la víctima. Todos invocarán con razón la inoperancia de la Justicia para resolver el caso. La familia de la víctima reclamará que esa ineficiencia impidió condenar a los culpables.

Los dos imputados. Los imputados reclamarán que estuvieron 10 años sometidos a un proceso que, finalmente, los consideró inocentes.

Crónica de una mañana fría y con final triste para todos

La cita estaba fijada para las 8.30. Como ocurrió durante estos últimos seis meses, nadie cumplió con el horario y la anteúltima audiencia de este segundo juicio (la última será después de la feria, cuando se den a conocer  los argumentos del fallo) comenzó recién después de las 9.30.

En la sala principal del nuevo edificio judicial cada quien se sentó en su lugar: las 150 personas que acudieron a escuchar la sentencia dividieron el salón en forma natural. En una mitad los familiares, amigos y allegados al Kote. En la otra mitad, la gente cercana a los acusados.

El primer paso fue darles la palabra a los acusados, según fija el ritual. Abdo Girala dijo simplemente que no tenía nada que agregar. Carlos Pérez, que sigue preso por una causa por drogas, apenas insistió en su inocencia y deseó “que se encuentre a quienes asesinaron a José Luis Bolognezi”.

Después el Tribunal dispuso un cuarto intermedio para “deliberar”, lo que fue una formalidad, ya que durante las últimas semanas los jueces han discutido mucho y este cuarto intermedio sólo se usó (presumiblemente) para labrar las actas correspondientes.

A las 11.30, previo a que cada asistente fuera cacheado por los policías presentes para prevenir cualquier incidente, se reanudó la audiencia, sólo para resolver algún incidente menor y dar a conocer la sentencia.

El resultado no sorprendió. Tampoco generó reacciones evidentes en el público. No hubo insultos y tampoco muestras de alegría. La lectura, realizada por una auxiliar de la Cámara que debió levantar la voz, ya que por  primera vez (curiosamente) durante el juicio el sistema de audio no funcionó, fue escuchada con la atención que merecía.

Después, los jueces dieron por terminado el acto y salieron de la sala tranquilamente, mientras la prensa se abalanzaba sobre Dante Bolognezi (hermano de José Luis) y los imputados para pedir sus declaraciones.

Abdo Girala habló sobre su padecer durante estos años. “Destruyeron a mi familia, a las de mis amigos, a la de mucha gente”, dijo. Los dichos de Metralleta Pérez versaron sobre lo mismo e insistió en que “quiero que se  encuentre a los culpables”.

Dante Bolognezi, que fue quien durante estos doce años fue el más activo en el sostenimiento de la causa, usó su criterio siempre equilibrado y ayuno de venganza, y dijo que todavía espera que “la Justicia diga quién mató a José Luis”.

Después todos se fueron. Sin insultos, sin tensiones, sin reproches entre ellos. Con mucho dolor, porque todos perdieron.

Apelación

La querella recurrirá en casación a la Corte, para que se revea la sentencia.

La decisión ya había sido analizada antes de que se diera a conocer el fallo, cuando se contempló que fuera adverso.

No hay mucho tiempo para que el superior tribunal se expida, ya que la causa prescribe el 20 de octubre.