El abogado de la familia solicitó en la Justicia federal que se profundice la investigación sobre los uniformados. El joven de 20 años murió por un disparo en la cabeza en un control de Gendarmería, en junio del 201

Por el caso García Campoy pidieron el procesamiento de dos gendarmes

Por UNO

Por Ariel Cubells

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El todavía confuso caso de la muerte de Andrés García Campoy (20 años) en un puesto de Gendarmería en la ruta 7, en junio de  2014, presentó en la jornada de este jueves novedades. La querella pidió el procesamiento de los gendarmes involucrados en la causa con el aporte de nuevas pruebas, en busca de llegar al juicio oral con la acusación de un homicidio. Las primeras versiones del hecho marcaban que la víctima se había suicidado con una escopeta que llevaba en el asiento trasero del auto en el que iba. 

El abogado Ramiro Villalba, quien representa a la familia del joven desde hace un mes, analizó en detalle el expediente y tras sacar sus conclusiones y la producción de nuevas pruebas mediante un escrito le pidió al juez federal Walter Bento que vuelva a analizar qué responsabilidades tuvieron los uniformados en el trágico desenlace de García Campoy. 

Por este hecho, con competencia en la Justicia federal, Bento había indagado a los sospechosos Maximiliano Alfonso (24) y Corazón de Jesús Velázquez (21), y dictó la falta de méritos al no encontrar pruebas que los comprometieran directamente. Más allá de esto, ninguno fue sobreseído y ambos siguieron vinculados a la causa. 

Sin embargo, ahora la querella pide que cambie su situación y que sean procesados, basándose en una serie de argumentos e informes. 

En primer lugar, el abogado Villalba pone la lupa en la declaración de los gendarmes que, según sostiene, en diferentes oportunidades fueron cambiando su versión sobre los hechos. “Han declarado cosas ilógicas, inverosímiles”, aseguró el letrado. 

Al ser indagados, los sospechosos dijeron que aquel día García Campoy sacó el arma y ellos salieron corriendo. Luego el muchacho se habría disparado.  También se cuestiona el testimonio de otros gendarmes que intervinieron tras el episodio, porque todos tendrían un relato casi calcado. 

Otro punto clave son los resultados de la necropsia psicológica de Andrés, que no lo describen como una persona con tendencia al suicidio. Esto fue apoyado por la declaración de sus familiares, quienes en reiteradas oportunidades manifestaron que el joven no tenía motivos para quitarse la vida y que tenía planes a corto plazo, entre ellos cuestiones relacionadas con su estudio. “Ese día había dejado desparramadas sobre la mesa unas hojas de un trabajo práctico”, recordó Claudia, su tía, con quien vivía Andrés. 

Además, en su teléfono celular encontraron un mensaje de texto en el cual confirmaba su asistencia a un cumpleaños  esa noche. 

Por último, y sumando argumentos para comprometer la situación de los gendarmes, el abogado querellante planteó dudas sobre alteraciones en la escena del hecho y la limpieza de pruebas. 

A favor de los acusados, sus manos fueron examinadas con el barrido electrónico y no se encontraron restos de pólvora. Además quedó descartado que una bala de 9 milímetros –son las que usan las fuerzas de seguridad– haya sido la que le ocasionó la muerte al chico.

El juez Bento ahora deberá resolver si hace lugar a este pedido. En caso de que la respuesta sea afirmativa, los gendarmes serían procesados por homicidio agravado por ser miembros de una fuerza de seguridad, delito que tiene una pena de prisión perpetua. Al respecto, la querella sostiene que quien le habría disparado al joven sería Maximiliano Alfonso, aunque con la participación en algún punto de su compañero Velázquez. 

El abogado Villalba pidió que se le dé intervención al fiscal federal Fernando Alcaraz y a la Procuraduría Nacional de Violencia Institucional, a la que la familia García Campoy puso en conocimiento del hecho. 

Muerte e interrogantes

El 13 de junio del 2014, a las 15.30, en ruta 7 a la altura de la Destilería de Luján se paró un Peugeot 504 al mando de García Campoy porque había un control de Gendarmería. El joven llevaba una carabina 22, muy antigua, que tenía aparentemente para vender. Allí hubo un cruce con los gendarmes, tras lo cual Andrés terminó muerto con un tiro en el parietal derecho.