Policiales Viernes, 8 de junio de 2018

Perpetua para un joven que estuvo en un asalto fatal

Diego Barrionuevo fue condenado por el crimen de Rubén Kochan, ultimado por delincuentes en su casa en el 2016.

Creen que no fue quien mató a un hombre en un asalto. Sin embargo, el haber participado en el hecho fue suficiente para que lo condenen a la máxima pena. Un hombre recibió prisión perpetua por un asesinato en 2016, en Maipú.

Diego Barrionuevo Tarragona llegó a juicio imputado como coautor de un homicidio criminis causa, en perjuicio de Rubén Alberto Kochan (47), ultimado a balazos en su casa por delincuentes que habían ingresado con fines de robo. Se probó que el acusado estuvo en esa noche fatal, pero no disparó el arma de fuego con la que le quitaron la vida a la víctima.

Más allá de esto, la imputación contra él (se considera que mataron para ocultar el asalto) fue dura, y si era encontrado culpable le darían perpetua, al ser la única pena prevista por este delito.

Finalmente fue así, y ayer en la Sala Penal 7 los jueces Aníbal Crivelli y Marcelo Gutiérrez del Barco lo condenaron a prisión perpetua. En los alegatos el fiscal de cámara Fernando Guzzo había pedido ese veredicto para el sospechoso. La querella adhirió a lo solicitado, en tanto la defensa fue por un homicidio en ocasión de robo, entendiendo que le correspondería una sentencia mínima de 10 años.

Al debate llegó otro acusado, que en el transcurso de las audiencias pudo acreditar que no estuvo en el asalto y fue sobreseído. Esta persona aportó pruebas que evidenciaban que en la noche del crimen se encontraba con su hijo en un hospital. La causa se cerró sin poder detener al sujeto que le disparó a Kochan y lo mató.

Forcejeo mortal

Aproximadamente a las 23 del 4 de abril del 2016, dos jóvenes irrumpieron en la casa de Rubén ingresando por la puerta del frente, la cual no tenía medidas de seguridad. En el living se encontraban su hijo y nuera, quienes fueron reducidos rápidamente por los asaltantes.

Los maleantes se disponían a llevarse el televisor cuando el padre de familia escuchó ruidos y salió de su habitación. Al notar la situación, comenzó a forcejear con uno de los ladrones y recibió un disparo en la zona intercostal que terminó con su vida. Los delincuentes huyeron sin llevarse ninguna pertenencia.

En el terreno ubicado en calle Castro Barros al 4300, la familia Kochan vivía desde hacía varios años. En medio de plantaciones de olivos había tres viviendas.

Rubén vivía en una casa prefabricada ubicada en el medio del terreno, en tanto su padre residía en la casa frontal y su hermana, en la parte trasera.

Si bien Kochan cuidaba las plantaciones a cambio de la estadía de su familia, desde hacía 22 años también trabajaba en una empresa cartonera situada en el carril Rodríguez Peña.

En su casa de la finca residía junto con su esposa, uno de sus dos hijos y su nuera. Los cuatro se encontraban en el hogar cuando dos sujetos irrumpieron y asesinaron al hombre.