Policiales Viernes, 12 de enero de 2018

Nuevo testigo declarará por la muerte del rugbier Genaro Fortunato

Es un hombre que declarará, ya que esa noche encontró los documentos del joven a 100 metros de la escena.

Genaro Fortunato tenía 25 años y jugaba al rugby en Belgrano Rugby Club<br>

Un nuevo testigo apareció en la causa de la muerte del rugbier Genaro Fortunato (25), en la cual está con prisión domiciliaria su novia, Julieta Silva.

Es un hombre que declarará, ya que esa noche encontró los documentos del joven a 100 metros de la escena. Se abren los interrogantes sobre quién los arrojó.

El pasado 9 de septiembre, Silva quedó presa luego de que aquella noche atropellara y matara a su novio, Genaro, tras mantener un entredicho con él luego de salir del bar, según declarara un cuidacoches que fue testigo de los hechos.

La mujer subió al vehículo, un Fiat Idea, y Genaro intentó retenerla para que no se fuera, según el testigo, agarrándose de la ventanilla de Julieta, que estaba baja. La versión de la acusada es que Genaro golpeaba con su mano la ventanilla pero que nunca la agarró. Los peritajes habrían dado negativo sobre el hallazgo de huellas dactilares del joven del lado de adentro de la ventanilla.

Julieta Silva. Foto: gentileza Sergio Miranda

Julieta Silva. Foto: gentileza Sergio Miranda

En esa situación Silva arrancó igual y el joven corrió unos metros al lado del auto, según el cuidacoches, agarrado de la ventanilla hasta que se cayó al piso en medio de la calle.

Fortunato quedó tirado allí y no pudo levantarse porque estaba ebrio, como develaría después el peritaje del forense.

La mujer recorrió unos 150 metros, hizo un giro en U y se volvió hacia donde estaba Genaro. Sin frenar, y ante la estupefacta mirada del cuidacoches, le pasó con su auto por encima matándolo. Frenó cuando el trapito le hizo señas.

Silva no escapó, dijo que no lo había visto e incluso llamó al 911. Luego dijo que volvió para devolverle el celular a Fortunato sin imaginar que estaba tirado en la calle.

El cuidacoches asegura que llovía poco y que el muchacho estaba bajo una luminaria que hacía imposible que no fuera advertido por ella.

Después, le dieron la prisión domiciliaria a Silva.

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