Hugo Correa, de 68 años, contó cómo fue aquel 3 de febrero del 2012 cuando mató a dos delincuentes que se metieron en su ferretería de Las Heras y apuntaron con un arma de fuego a la cara de su esposa. Detalló que ese fue el detonante para que él sacara su pistola y les disparara a los dos asaltantes. Expresó que no se arrepiente porque estaba en riesgo la vida de su familia.
Mató a dos delincuentes en su negocio hace 12 años y todavía sufre amenazas
El ferretero Hugo Correa les disparó y mató a 2 delincuentes dentro de su negocio en Las Heras en febrero del 2012. Contó que hace 15 días volvieron a amenazarlo
Era la tarde de un caluroso día de febrero, cuando se escucharon los disparos en la esquina de calle Pescadores y San Rafael, en Las Heras. "Los recuerdos no se van", aseguró Hugo Correa a Radio Nihuil, y explicó lo vivido y cómo siguió su vida desde aquel episodio.
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"No fue por el robo todo lo sucedido", aclaró de entrada el hombre que mató a dos delincuentes cuando tenía 55 años. "Fue porque el delincuente cometió el error de cargarle la pistola a mi señora en la cara. Sé lo que es un disparo en la cara".
Indicó: "Yo le estaba dando el dinero al tipo, se lo estaba dando, pero por amedrentarme le cargó la pistola en la cara a mi señora y eso me sacó, me descolocó. Dejé el dinero, agarré la pistola y le pegué un tiro al que tenía enfrente mío".
Relató: "El otro estaba arrodillado sobre el mostrador tirándose hacia adentro, también le disparé pero le escapé. El tipo se va a la puerta, la abre porque la habían cerrado cuando ingresaron, y me amenazó con el revolver por abajo del brazo izquierdo. Cuando me amenazó le volví a disparar y ahí sí le pegué".
Recordó que uno de ellos también disparó y la marca todavía la tiene en la pared. "Cuando hicieron las pericias, la Policía me dijo que no me mataron por un centímetro porque la bala pasó al lado de mi cabeza", sostuvo.
Doce años de amenazas tras matar a dos ladrones en su negocio
Como consecuencia de haber matado a dos asaltantes de 18 y 25 años, sufrió amenazas durante muchos años, aunque con el correr del tiempo bajó. Ahora de vez en cuando alguien le grita "matachorro".
"Amenazas tuve muchas, pero nunca me escondí porque si no, te pasan por arriba", aseguró Hugo Correa, y contó: "Hace 15 días fue la última amenaza que tuve. Me llamó la atención porque hacía años que no tenía amenazas ni nada, más que pasara un auto y me gritara 'matachorros'".
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Ocurrió cuando cerraba su negocio: "Estaba guardando las cosas que pongo fuera del negocio, pasa una persona por al lado mío y me dice: 'Viejo matachorro', y siguió caminando, no se paró en ningún momento. Tengo por costumbre mirar a quien me pasa por al lado, desgraciadamente vivo atento las 24 horas del día, pero ya es parte de mi vida".
Cuando el hombre ya había pasado unos 10 metros, Correa le preguntó: "'¿Cómo me dijiste?'. Se dio vuelta y me hizo una seña como de cortar el cuello seguido de otra seña que decía 'después', como diciéndome: 'Después vuelvo'".
A pesar de esto, el ferretero sostuvo: "Miedo nunca tuve, sí me cuido. Me pasó que entra al negocio gente que parece sospechosa, pero nunca le doy la espalda, trato de mirar si meten la mano a un bolso o a algún lugar. Es una rutina mía diaria".
A lo único que dijo que tiene miedo es a que le pase algo a un familiar y por eso hasta el día de hoy, 12 años después de aquel violento hecho, le pide a su esposa que se mantenga siempre varios metros lejos de él cuando cierran la ferretería.
Aseguró que no cambió el ritmo de su vida
Uno de los asaltantes murió dentro de su ferretería, pero su cómplice huyó herido y murió ese mismo día en el hospital Carrillo. Mientras, Hugo Correa fue llevado a una comisaría donde lo identificaron, le secuestraron su arma de fuego, y fue sometido al circuito policial para determinar si tenía antecedentes o medidas pendientes. Al otro día fue liberado y regresó a su casa, debido a que el caso era considerado como una legítima defensa.
"Le planteé a mi señora que podíamos vender todo e irnos del país porque ella tenía mucho miedo, pero me dijo que no por nuestros hijos que se iban a quedar acá. Yo trabajé 25 años en el Banco Mendoza y después me quedé en la calle. Me llevó 20 años hacer esta ferretería y no lo iba a dejar así nomás. Así que a la semana de lo ocurrido volví a abrir el negocio otra vez", relató.
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Agregó: "La vida te cambia porque no tenés la misma tranquilidad de antes, pero no cambié mi ritmo de vida. Me levanto todos los días a las 7 de la mañana para ir a trabajar y no molesto a nadie". Y recordó: "Tuve una discusión con un policía porque me puse a regar a las 11 de la noche y me dijo si quería que me pegaran un tiro en la cabeza. Le dije que yo no había hecho nada malo y que no iba a cambiar mi vida por dos delincuentes".
Sin dudarlo, Correa expresó que no se arrepiente en absoluto "de haberle salvado la vida a mi señora. Mi reacción fue por eso. Lo hice por mi señora no por la plata. Yo le estaba dando $10.000, que era mucha plata hace 12 años. Si está en riesgo la vida de alguien de mi familia o un cliente por supuesto que lo vuelvo a hacer. Lo volvería a hacer porque no quiero que maten a nadie de mi familia ni a nadie".
Su recomendación a cualquier comerciante es que no tenga un arma si no la sabe usar y no la va a usar, y que en caso de ser asaltado que les entregue todo el dinero, "¿cuánto se pueden llevar? No se justifica ni vale el riesgo".






