Unas 500 fotos de Ezequiel, el joven que fue asesinado cuando un policía lo confundió con un asaltante en un almacén el domingo, inundaron las calles que circundan la plaza de Maipú. Fotos.

Marcha de la bronca por Ezequiel Torres: unos 500 vecinos de Maipú pidieron justicia en ese departamento

Unas 500 fotos de Ezequiel Torres (22), el joven que fue asesinado cuando un policía lo confundió con un asaltante en un almacén el domingo, inundaron las calles que circundan la plaza de Maipú. Cada una de esas fotos era levantada por algún vecino, amigo o compañero de ballet o de trabajo del muchacho, que murió al recibir dos balas oficiales. Los manifestantes llegaron hasta la Comisaría 10ª de Maipú, donde dejaron sus fotos y velas como testigos del reclamo que los convocaba. El fiscal Santiago Garay imputó ayer al auxiliar Darío Agosti (25) del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y hasta anoche no había resuelto nada respecto del pedido de prisión preventiva que presentó el abogado del policía.

Una imagen de Ezequiel vestido de gaucho con postura de bailarín, otra de él abrazado a su pareja, Macarena; una foto del joven junto a su hermano, Pablo... Todas esas tomas se movían anoche formando un manto blanco cuando los manifestantes partieron del mástil de la plaza departamental y llegaron hasta la Seccional 10ª. En la oficina fiscal que funciona en esa dependencia comenzó a investigarse el crimen una vez que los médicos del hospital Paroissien confirmaron que Torres había muerto como consecuencia de los dos balazos que le impactaron en la espalda y habían salido del arma reglamentaria de Agosti.

“Por vos lo vamos a hacer. Por vos vamos a pedir justicia”, le decía por lo bajo Nancy, la madre de Ezequiel, a la foto del chico que apretaba contra su pecho. A su lado, su esposo sólo trataba de ser su puntal para que la mujer, llena de dolor, no se desplomara al piso. Al frente de la manifestación estaban también Macarena, la pareja de Ezequiel, y Pablo, su único hermano.

“Tenía un montón de sueños y este policía se los arrebató. Él sólo tenía el casco en la mano y le dijo que no era el ladrón, pero el policía le disparó, como si nada, dos veces”, recalcó Hugo Alvarado, profesor del ballet que integraba Ezequiel.

El uniformado, proveniente de una familia de policías –su padre se retiró hace poco y su hermano también es uniformado–, ingresó a la fuerza hace casi un año y fue evaluado en el ingreso al Instituto Universitario de Seguridad Pública y en el curso que hizo durante diez meses.

El director del instituto, el abogado Leonardo Comperatore, revisó el legajo de Agosti luego del homicidio.

Diario UNO le consultó al funcionario si los psicólogos y psiquiatras detectaron e informaron sobre algún rasgo que pudiera ser negativo para cumplir su función y el profesional respondió: “Todas las evaluaciones psicofísicas de Darío Agosti son positivas”. 

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