Los tres jóvenes fueron atrapados en diez allanamientos que se realizaron en el departamento. Están sindicados en los homicidios de César Nicolás Tapia y Juan Pablo Pineda.

Mañana agitada en Las Heras: cayeron el Sandrito, el Mongolón y el Concha

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

En el último mes, algunas zonas de Las Heras se han convertido en el escenario de enfrentamiento de bandas y muertes a plomo. En busca de calmar la situación, las autoridades realizaron en la mañana de este martes una importante cantidad de allanamientos donde lograron atrapar a peligrosos jóvenes sindicados en dos homicidios.

Cuatro personas detenidas, armas de fuego, drogas, dinero en efectivo y otros elementos fueron los resultados de los procedimientos realizados por personal de la Unidad Investigativa Departamental (UID) con apoyo del Grupo Especial de Seguridad (GES).

Los operativos se realizaron desde las primeras horas de la jornada hasta el mediodía y tuvieron lugar en las inmediaciones de los asentamientos donde en las últimas semanas han tenido lugar los violentos hechos de sangre.

Asesinos de un trabajador

Juan Pablo Pineda tenía 39 años cuando fue ultimado en el interior de la villa Güemes, más precisamente en la intersección de San Martín y Vicente López. Se trataba de un hombre trabajador que alquilaba inflables para niños y que no tenía antecedentes policiales.

Los investigadores sostienen que el hombre pasaba por el lugar con la intención de saludar a un familiar, pero tres individuos le quitaron la vida. La hipótesis que sostiene el expediente es que Pineda circulaba a gran velocidad al tratarse de una zona peligrosa y esto generó una discusión con uno de los jóvenes, quien lo atacó minutos después cuando bajaba de su camioneta.

Esta mañana, en el interior de ese mismo asentamiento, fue atrapado Kevin Axel Irazoque Gallegos, un joven de 19 años que en la zona lo conocen como Concha. En otro procedimiento realizado en calle Moreno al 2482 cayó el Mongolón, el segundo sospechoso, identificado como León Estéfano Martínez Lucero (18).

El Concha Irazoque, uno de los principales sospechosos.

Este último también estaba sindicado como uno de los cabecillas de los Jamaicas, una banda que operaba en el interior del barrio Santa Teresita y que estaba enfrentada con los Canavis. Ambas facciones han sido desbaratadas en esa barriada por el accionar policial y judicial.

Los detenidos quedaron a disposición de la fiscal departamental Virginia Rumbo, quien los imputó por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La causa ya tenía otro detenido e imputado identificado como Brian Lucero Godoy, quien fue atrapado días antes con un arma en su poder.

Cómplice en una revancha

También en calle Moreno, aunque a la altura del 2487, cayó Sandro Emanuel Gattas González (28), conocido justamente como el Sandrito. Su nombre estaba en manos de las autoridades policiales desde el 4 de agosto pasado, cuando César Nicolás Tapia Bullones fue acribillado de seis disparos en el barrio Cristo Salvador.

A fines de septiembre había sido atrapado en Guaymallén Gonzalo Lorca, un hombre de 31 años que fue imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y fue enviado a la penitenciaría.

Mientras agonizaba tras ser herido, Tapia señaló a sus allegados a Lorca y al Sandrito como los autores del ataque. Los pesquisas sostienen que entre el exconvicto asesinado y el primero de los sospechosos existía un triángulo amoroso. Lorca se encontraba en pareja con la exconcubina de Tapia, con quien este último tenía una hija de 9 años.

En las próximas horas el Sandrito será puesto a disposición de la fiscal Gabriela Chaves quien lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y en breves será enviado  la penitenciaría, según indiciaron fuentes judiciales.

Otros procedimientos

La manzana G del barrio Santa Teresita y la calle Güemes al 2979 –frente a la villa homónima- también fueron el objetivo de los efectivos de la UID. En el primero de los domicilios encontraron 4 kilogramos de marihuana, dos balanzas, dos teléfonos celulares, una tablet y 28 mil pesos en efectivo.

En el segundo de los casos se encontró una pistola 9 milímetros y otra calibre 380. Estas armas coinciden a primera vista con las utilizadas en ambos homicidios, por lo que fueron enviadas para que personal de balística realice los peritajes correspondientes y así determinar si se trata de las armas homicidas. En ese lugar quedó detenido un menor de edad –aunque imputable- quien quedó a disposición de la Justicia.