Por Catherina Gibilaro
La víctima Guido Rodríguez (89), retirado del Ejército, había perdido a su esposa hacía 5 años, cuando la mujer cayó de una escalera en la misma casa y murió desnucada.
La vida del militar asesinado en la Cuarta Sección estuvo signada por la tragedia
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El suboficial principal (RE) del Ejército Guido Rodríguez (89), quien fue asesinado en su vivienda de la Cuarta Sección de Mendoza con un tiro en la cabeza, tuvo una vida signada por la tragedia. Quedó viudo hace 5 años, y la muerte de su esposa también está vinculada a un suceso tremendo: tras pedirle una escalera a un vecino, subió para acomodar ropa en un placard, se cayó para atrás y se desnucó.
La triste historia del hombre, padre de Isabel –reside en Liniers, Buenos Aires y es directora de escuela–, fue una vida de soledad “porque su carácter era muy huraño y no se daba con nadie, excepto conmigo”, confió a UNO José Ramón Granado (62), quien vive en la esquina de la casa del militar, ubicada en Videla Castillo 2909, escenario del crimen. Rodríguez fue hallado sin vida el domingo a las 20.30 entre el baño y uno de los tres dormitorios de la casa donde residía aproximadamente desde hacía 60 años. Aparentemente quien lo atacó sabía que vivía solo y que tenía un buen pasar, no sólo producto de la jubilación sino también fruto de tanto trabajo. Llegó a ser además dueño de un camión que hacía viajes a la zafra en Tucumán y también fue encargado en la empresa Platinum.Lo descubren Todo comenzó pasadas las 13 del domingo cuando policías de General Alvear encontraron un VW Gol completamente en llamas en calle Nº1 y avenida Uspallata. Al verificar los datos determinaron que pertenecía a Rodríguez y alertaron a sus pares de Mendoza, quienes lo hallaron asesinado en su casa.La reja de una ventana estaba forzada y por allí habrían entrado los delincuentes. “Seguramente –dijo José– no tuvo tiempo de sacar su arma reglamentaria. Era muy diestro y no le hubiera temblado el pulso para disparar al ver un extraño”. El día 24, José lo vio alrededor de las 23 cuando Guido iba a comprar pan a un almacén que queda en la esquina de calle Paraguay y Santiago del Estero, no muy lejos de su casa. “Yo lo vi esa noche. Seguramente la pasó solo. Lo saludé y luego me fui a la casa de mi hija, quien es madre de mellizos, y el domingo lo encontraron asesinado. Claro que lo siento, porque lo conocía desde que yo era chico. Es cierto que tenía un carácter muy particular, pero había que saberlo comprender. Como yo le llevaba el apunte en todo, teníamos una buena relación.” “Lo que más tristeza me da es que de vez en cuando sólo recibía la visita de una cuñada pero ni la hija cuando venía a Mendoza se alojaba en la casa de él, que estaba muy bien y es grande. Creo que no se llevaban bien”.Hipótesis del amigo sobre el homicidio José tiene su propia teoría sobre el asesinato de Guido. Uno de los puntos donde hizo hincapié es en el hecho de que “la policía debería investigar muy bien cuál puede haber sido el móvil, más allá de que la sospecha recaiga sobre un asalto. Yo apuntaría a averiguar el entorno, si la casa estaba a nombre de él o de quién, si puede haber existido algún sicario. Esto lo digo porque lo que más me llama la atención es que su auto VW Gol haya aparecido quemado en General Alvear. Esto no es común que lo hagan los delincuentes, teniendo tantos lugares para hacerlo en el Gran Mendoza ¿no le parece? “Guido tenía plata guardada pero no en los bancos, porque no confiaba en ellos y menos después del 2001. Así que sugiero que no se investigue este crimen a la ligera sino que ahonden en la pesquisa”.“Él –agregó– era una persona excelente, honesto, incapaz de quedarse con algo que no le perteneciera, muy derecho. Reitero, para mí quien lo mató debe de haberlo conocido. Seguramente sabía que tenía plata fruto también de la venta de una playa de estacionamiento que tenía en calle 9 de Julio y Barcala hace algún tiempo”, concluyó muy apenado.

