La trágica siesta del 2012 que apagó la vida de Matías Quiroga

Por UNO

Por Soledad [email protected]

Pasadas las 16.30 del viernes 9 de marzo de 2012, una intensa balacera interrumpió la tranquilidad de la playa de estacionamiento del híper Carrefour de Godoy Cruz.

Una banda de delincuentes fuertemente armada salió repentinamente de una camioneta Ford Transit estacionada a pocos metros del blindado y atacó a los tiros a los cuatro custodios de Prosegur que iban a retirar el dinero de la Bolsa de Comercio.

Los guardias respondieron la agresión y como consecuencia quedaron heridos Alberto Cabral y Nelson Funes, quien perdió su pierna izquierda. La Policía Científica contó más de 90 tiros en el lugar.

Una parte de la banda escapó en una camioneta Renault Kangoo, mientras que el resto lo hizo a pie por calle Moreno hasta llegar a Guido Spano.

Por allí pasaba el joven deportista Matías Quiroga al mando del Citroën C3 de su madre. Quedó atrapado en una emboscada y le dispararon con una ametralladora PA3 para robarle su auto. El joven estudiante y deportista quedó tendido en el suelo y murió a los pocos minutos.

Según los testimonios conocidos durante el juicio, uno de los agresores era un hombre llamativamente alto, lo cual coincide con las características de Omar Gómez, quien además quedó vinculado al ataque al blindado al encontrar una huella suya en la Ford Transit.

La Kangoo y el Citroën fueron encontrados abandonados detrás de la cancha del Tomba.

Antes de ser capturado, El Tanga habló desde la clandestinidad con Diario UNO y aseguró que él no había disparado contra Matías, y que la huella dactilar que encontraron había sido “plantada” por la policía. Además dijo que no iba a entregarse porque estaba cansado de estar preso.

Pero en la mañana del 19 de abril de 2012 fue capturado mientras dormía en una casa del barrio Jardín Agrelo, de Luján, donde se escondía junto con Néstor Funes. Les secuestraron dos armas 9 milímetros que luego se comprobó fueron utilizadas en la balacera.