La declaración ampliada de la testigo es diferente a la que firmó el día de la denuncia. Esta vez, y por escrito, una de las jóvenes que estuvo en la fiesta organizada por jugadores de Vélez en la casa de Juan Martín Lucero, complicó a los futbolistas en el caso de abuso sexual.

Patrocinada por la abogada Raquel Hermida, especialista en violencia de género, describe el infierno que ella y su amiga vivieron aquel día (4 de diciembre) en el que, esta última denunció por abuso sexual a Juan José Acuña, allegado a los jugadores de Vélez, Ricardo Centurión, Thiago Almada, Lucero y Miguel Brizuela.

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La publicación que Centurión publicó y luego borró y modificó junto a los otros jugadores que estuvieron en la fiesta

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En la Justicia el acusado de la violación es uno: Juan José Acuña, quien se encuentra prófugo. En la nueva declaración de C. (así la llama Infobae al entrevistarla), ésta involucra a más abusadores y acusa a jugadores.

La fiscal de la causa aseguró a Infobae que "quien hizo la presentación es una testigo que en la causa está damnificada por un hurto agravado que ya está resuelto e identificada la mujer que se llevó sus cosas. Es todo lo que puedo decir al respecto".

Según explica el medio, esta nueva declaración por escrito de C. dista de la que dio ante la fiscal y del llamado al 911 que se hizo en el momento.

En su primer testimonio, la joven habla de su preocupación porque su amiga M. no aparecía después de irse a intimar con el futbolista de Vélez Almada. Ella cuenta que cuando fue a buscarla, la encontró inconsciente con Acuña arriba de ella y otra mujer, manoseándola.

En su testimonio original, C. narró las circunstancias en que fueron invitadas a la fiesta, su preocupación porque su amiga no aparecía tras irse a intimar con el jugador Almada y cómo tras buscarla infructuosamente durante varios minutos la encontró inconsciente en una habitación con Acuña arriba de ella y con la presencia de otra mujer manoseándola. Pero lo que dice ahora abarca a otras personas. Y será la Justicia, en definitiva, la que tenga que decidir quién dice la verdad en todo este caso.

En la nueva declaración entregada a la Justicia, C. escribe, según publica Infobae:

"Nosotros llegamos a la quinta alrededor de las seis de la tarde. Otra amiga, N., que conocía a Centurión, nos invitó. De hecho yo no sabía ni quiénes eran los jugadores, no sé nada de fútbol. Había como 20 personas, mucho alcohol y drogas, había keta y flores. Nosotros tomamos algo y nos vamos a la pileta. Ahí se acercan Lucero y Almada. Al rato M. se va con Thiago para la casa, yo sabía que a ella le gustaba desde que lo vio. Yo me quedé afuera, pero al rato, como no volvía fui a ver cómo estaba, porque nosotras siempre tenemos la costumbre de cuidarnos. Si interrumpís algo, mala suerte, pero así nos cuidamos. Subo al primer piso donde había tres habitaciones, dos estaban vacías y cuando entro a la tercera veo a un jugador (NdR: En la causa están los nombres de presuntas víctimas y victimarios pero Infobae los preserva hasta que la Justicia determine cada accionar) arrodillado en la cama como tirándole del pelo a M. quien le estaba practicando sexo oral, mientras una mujer grandota la manoseaba y otro jugador estaba mirando. Le pregunto a M. si estaba bien y me pareció entender que sí, entonces me fui. Cuando estoy bajando detrás mío aparece otro jugador con una chica que no sé de dónde salieron porque las otras habitaciones estaban vacías. Entonces al llegar abajo reacciono y le digo a N. “acá hay algo que está mal, vamos a buscar a M. y nos vamos” y cuando vuelvo a subir la habitación estaba cerrada con llave. Toco la puerta, no me abren y es ahí donde bajo y empiezo a gritar y nadie me ayuda, entonces subo de nuevo y ahí sí logro abrir la puerta y encuentro a M. desmayada con una jarra de plástico en la mano y al pelado (NdR: identificado en la causa como Acuña quien tiene pedido de captura nacional e internacional) saliendo de encima de mi amiga, subiéndose los pantalones y riéndose. Ahí bajo corriendo y lo busco a Centurión y le grito ‘ayudame, llamá a la Policía’ y él me dice ‘si tu amiga está re borracha’, yo me le voy encima y él me agarra de los brazos y me zamarrea. Ahí aparecen todos los de la fiesta a defenderlo. Con la ayuda de Lucero y otra chica logramos despertar a M. y yo busco mi celular para llamar al 911 y Lucero me lleva a otra habitación y me dice “calmate, no llamés a la Policía, lo arreglamos”. Yo no lo podía creer. Encima ahí entra el Pelado, le doy una cachetada y me voy a buscar a M. y era como si hubiesen tirado una bomba en la casa, se habían ido todos, quedábamos solo las tres que habíamos ido juntas y Lucero. M. estaba en shock y se culpaba por haber estado borracha, pero me dijo que sólo había dado consentimiento para estar con un jugador y con ninguno más, y que todo lo que pasó después ella ni siquiera lo recordaba. Eso fue lo que ocurrió".

"Le conté todo esto a la fiscal pero escribió lo que quiso", asegura ahora la joven. Su declaración anterior también leva su firma, pero ella asegura que no la leyó y que no se imaginó que la fiscal había omitido todo lo que le había contado.

"Ellos mienten", dice sobre los jugadores y sobre Lucero, quien afirmó que solo comieron un asado y que su amigo Acuña "no hizo nada".

"¿Un asado? Lo único que nos dieron de comer fueron unos snacks y el resto era alcohol, keta y flores. Si a M. le dieron un vaso de vodka puro, por ejemplo. Y ella no contó nada porque estaba en shock esa noche, y ahora está con tratamiento psiquiátrico. Pero apenas se recupere va a ir a la Justicia a ampliar y a contar toda la verdad. Y Lucero, por dios, es el que me sacó el celular para que no pudiera llamar a la Policía", advirtió C.

"Yo voy hasta el final y voy por las dos, porque a M. la abusaron y a mí me robaron mis pertenencias y me vaciaron las cuentas bancarias", agrega y afirma que su amiga la acompañará ratificando la declaración porque ambas buscan Justicia.