El asesinato ocurrió en la madrugada del martes en Palmira, y después de que supuestamente tratara de escapar de una obra en construcción.

La muerte de Kevin: dos menores se presentaron y afirmaron que acompañan al hijo del ex suboficial

Por UNO

Por Enrique [email protected]

Dos menores se presentaron en la Unidad Fiscal de San Martín y reconocieron que eran ellos los que acompañaban a Kevin Bazán (15) cuando este recibió un disparo en la espalda que le causó la muerte, en la madrugada del martes en Palmira, y después de que supuestamente tratara de escapar de una obra en construcción, a donde habían ingresado con la posible intención de robo.

Los dos menores se presentaron espontáneamente para testificar en la causa que instruye la fiscal María Florencia Díaz Peralta.

Los adolescentes dijeron que esa noche estaban caminando sobre los techos de las casas porque “estábamos jugando”.

Indicaron que escucharon algún grito, después varios disparos, y que escaparon del lugar, pero sostuvieron que no podían identificar a la persona que empuñaba el arma, una pistola calibre 22.

Por este motivo, y todavía cuando se siguen sumando testimonios de algunos testigos, no hay personas detenidas ni imputadas por este hecho, que hasta aquí tiene la calificación de homicidio simple.

En tanto, la Fiscalía ordenó que a Alberto Melero, dueño de la obra en construcción a donde había ingresado Bazán, se le realizara la prueba del guantelete para tratar de detectar si en sus manos había huellas de pólvora, y así tratar de establecer si él fue el que disparó.

Sin embargo esta prueba no es determinante por sí misma, ya que si bien está acreditado que Melero estaba al menos cerca del lugar, no se ha encontrado todavía el arma homicida y tampoco hay testigos que hayan visto la secuencia del hecho.

Sospechan de otro hechoLos investigadores tienen como hipótesis que todo comenzó con un intento de robo en la propiedad de Melero. Para sostener esta teoría tienen en cuenta que el menor fallecido había sido demorado el jueves pasado por estar sospechado de un delito similar contra una propiedad de un hombre de 100 años.