El mundo del ajedrez, conocido por su intensidad intelectual y rivalidades estratégicas, se vio sacudido en agosto de 2024 por un escándalo sin precedentes en un torneo de Rusia: un envenenamiento entre rivales.
La ajedrecista que envenenó a su rival pero fue atrapada por las cámaras
La mujer quedó atrapada cuando envenenó con mercurio a su principal competidora durante la competencia
El incidente ocurrió el 2 de agosto de 2024. Amina Abakarova, una experimentada jugadora y entrenadora de ajedrez infantil de 40 años, entró al salón del torneo aproximadamente 20 minutos antes del inicio de la partida que se iba a disputar en el torneo en Rusia.
En el video que captaron las cámaras de seguridad, se la ve acercándose al tablero donde jugaría Umayganat Osmanova, de 30 años. Luego esparce una sustancia, identificada posteriormente como mercurio proveniente de un termómetro, sobre el tablero y las piezas.
Poco después de comenzar la partida, la mujer envenenada empezó a experimentar síntomas alarmantes: náuseas, mareos y un sabor metálico en la boca, señales clásicas de exposición al mercurio. La jugadora, visiblemente afectada, requirió atención médica inmediata y fue hospitalizada.
Los médicos confirmaron que había sido envenenada por vapores tóxicos de mercurio, una sustancia que puede causar daños graves al sistema nervioso, pulmones y riñones. Además de la jugadora de ajedrez, un juez del torneo y otra participante también reportaron malestar, probablemente por la exposición al mismo veneno.
La investigación por envenenamiento
La rápida intervención de los organizadores del torneo ruso de ajedrez fue crucial. Tras el diagnóstico, revisaron las grabaciones de seguridad, que revelaron el acto deliberado de la jugadora. Las autoridades fueron notificadas de inmediato y fue arrestada.
En su declaración a la Policía de Rusia admitió haber actuado por "hostilidad personal” a quien consideraba su mayor rival. Dijo que su intención no era matar, sino provocar una enfermedad lo suficientemente grave como para forzar la retirada de su archirrival del torneo.
A pesar del intento de sabotaje, la mujer envenenada demostró una resiliencia extraordinaria. Tras recibir el alta médica, regresó al torneo y, contra todo pronóstico, se alzó con el segundo lugar, consolidándose como la verdadera vencedora moral de la competencia.
Para la envenenadora las consecuencias fueron devastadoras. La Federación Rusa de Ajedrez la suspendió de inmediato y, tras confirmar las acusaciones, la vetó de por vida de todas las competiciones. Además, perdió su empleo como entrenadora de ajedrez infantil, una actividad que había desempeñado durante años. Actualmente, enfrenta cargos penales por infligir daño corporal leve, con una posible sentencia de hasta tres años de prisión si es declarada culpable.





