En la sala de la Primera Cámara del Crimen de San Rafael empezó el juicio por el brutal crimen de Maribel Anahí Marcuzzi (19), la joven embarazada de ocho meses que fue asesinada el 5 de agosto de 2012 en su vivienda del paraje malargüino La Junta.
Están acusados como coautores de “homicidio agravado por el vínculo y alevosía” el marido de la víctima, Abel Telésforo Lucero (23), y un amigo de éste, Juan Carlos Montoya (26).
En la primera audiencia desarrollada en la mañana de este lunes declaró Lucero, quien responsabilizó del hecho a Montoya, aunque adujo desconocer el motivo que pudo haber tenido para tomar esa decisión y descartó la posibilidad de un robo.
También aseguró que el cuchillo secuestrado por la policía en la escena del crimen era de su amigo y negó haber estado borracho ese día, pero reconoció que había tomado junto a otras tres personas entre ocho y diez botellas de cerveza.
La versión de Lucero se choca con la que Montoya sostuvo durante la instrucción, en la que no niega su participación, pero también responsabiliza del homicidio al marido de la víctima.
No obstante, aún está pendiente la declaración de este acusado en el debate oral.
La primera audiencia se completó con el testimonio de Omar Marcuzzi, padre de Maribel, quien dijo que no tenía buenas referencias de Lucero, que “no le caía bien” y recordó que en un primer momento se negó a autorizar el matrimonio con su hija, que en ese momento era menor.
Los hechos
Abel y Maribel estaban casados desde 2009 y tenían una hija de tres años, además de estar esperando otra niña. La relación de pareja pasaba por un mal momento y, según testimonios registrados en la causa, la mujer apareció golpeada en diversas ocasiones, situación de la que se habló en la primera audiencia
El hecho de sangre se desencadenó luego de una discusión que mantuvieron en la madrugada del día señalado, en la cual el marido le había pedido dinero para comprar cerveza. En ese momento estaban presentes Montoya y otro hombre, de nombre Pedro Damián Jaque.
La mujer se intentó defender con un hierro, con el que golpeó a su marido en una de las piernas. Según el escrito de elevación a juicio, “con extrema violencia Lucero la golpeó con un palo en la cabeza, fracturándole el cráneo en la zona occipital y lastimándola en el rostro hasta dejarla inconsciente”.
Y una vez que la mujer estaba en el piso indefensa, “y mientras Montoya le pisaba brutalmente la cabeza, ejerciendo una presión sostenida con las zapatillas que calzaba, Lucero la mató degollándola con un cuchillo”, según la conclusión a la que llegó la fiscalía que instruyó la causa judicial.


