A fines del año pasado se desató una investigación por un caso de abusos intrafamiliares en Maipú que terminó con la detención de un sospechoso de 40 años. Los pesquisas creen que el sujeto violó a su hijastra de 13 años durante al menos cuatro meses y que en algunas ocasiones filmó con su teléfono la situación.

La denuncia se radicó el 5 de diciembre pasado. Ese día se festejaba el cumpleaños de la madre de la menor, en el barrio Barcala. En un momento, la niña se largó a llorar y sus hermanas comenzaron a consultarle el motivo. Allí les confesó que desde agosto venía siendo abusada sexualmente por el novio de su progenitora.

La víctima relató la situación en forma detallada. Explicó que cuando el hombre se quedaba a dormir en la casa solía meterse en su habitación durante la noche. En las primeras ocasiones la tocó en sus partes íntimas, luego le practicó sexo oral y los hechos fueron subiendo de tono hasta que finalmente la penetró. La niña, según lo declararon sus hermanas en la causa, también les dijo que en algunos vejámenes el agresor comenzó a grabar con su teléfono celular.

Se radicó una denuncia penal y la fiscal de Delitos Sexuales Virginia Rumbo ordenó la detención del sospechoso al día siguiente. El hombre de 40 años -se reserva su identidad para resguardar la de la víctima- fue imputado por abuso sexual simple, gravamente ultrajante y con acceso carnal, todos agravados por convivir con un menor de 18 años y en una cantidad indeterminada de hechos.

Como arriesga una pena que va de 8 a 50 años de prisión y además tiene una condena anterior por violencia de género, quedó alojado en la penitenciaría y en los últimos días el juez Juan Manuel Pina le dictó la prisión preventiva.

Además de los testimonios de los familiares de la víctima, en el expediente hay un informe médico que constató lesiones vaginales de vieja data en la niña. Si bien la víctima no ha declarado en cámara Gesell, los informes preliminares del Programa Provincial de Maltrato Infantil (PPMI) y el Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (EDEAS) coincidieron en que la menor de edad presenta signos de haber sido víctima de abusos sexuales, tales como angustia, relato espontáneo, estrés y aislamiento.