El uniformado padeció consecuencias físicas y psicológicas tras el hecho ocurrido en 2008 en el Complejo San Felipe.

Indemnizarán a penitenciario que fue tomado de rehén y se tiró de una camioneta para salvarse

Por UNO

Por Sebastián [email protected] / @sebasalas_

Un agente penitenciario ganó una demanda laboral y será indemnizado con 45 mil pesos luego de sufrir lesiones físicas y psicológicas tras ser tomado de rehén por un recluso del Complejo San Felipe.

El hecho ocurrió el 19 de agosto de 2008, cuando el uniformado –se reserva su identidad- tenía 43 años y trabajaba en ese establecimiento carcelario de Ciudad. Cerca de las 11.30 de esa jornada, el hombre y un compañero se subieron a una Trafic donde trasladaban víveres.

En ese momento, un preso que se había escondido en la parte trasera del móvil los sorprendió y comenzó a amenazar al demandante, poniéndole una navaja en su garganta. El reo les exigía que lo trasladaran hasta el Parque General San Martín así continuaba su fuga.

El interno en un momento comenzó a amenazar a quien iba como acompañante, por lo que el penitenciario aprovechó para tirarse del rodado en movimiento. Inmediatamente avisó al personal de guardia que logró atrapar al malviviente.

Pero la historia no terminó allí para el hombre de 43 años. El hombre comenzó a padecer secuelas psicológicas: no podía dormir, recordaba el hecho en forma permanente, sentía temblores y sufrió hasta impotencia sexual, según constató una pericia.

Los psicólogos consideraron que “persisten fobias específicas circunstanciales y temores infundados. El haber sido tomado de rehén le ha provocado trastornos mentales de carácter crónico, por el tiempo transcurrido”.

Siete años más tarde se realizó el juicio contra el reo quien fue condenado a 7 años de cárcel, donde el penitenciario tuvo que “volver a revivir todo lo que había pasado” y donde el delincuente dijo que le había dado dinero para que lo dejara escapar.

Tras el hecho, el uniformado que había ingresado al Servicio Penitenciario en 2005 se reintegró en el mismo sector que trabajaba y, luego de sufrir amenazas de los presos, pidió el traslado y terminó en el sector de cocina.

El afectado inició una demanda contra la Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART) que recayó en la Tercera Cámara de Trabajo. Desde la empresa aseguraron que brindaron toda la contención y que el hombre había recibido el alta médica en enero de 2009.

Los jueces Mónica Arroyo, Enrique Catapano e Inés Rauek sumaron la incapacidad psicológica que sufrió el penitenciario más las lesiones físicas que padeció al tirarse del rodado en movimiento y terminó ordenando que sea indemnizado con 45 mil pesos más intereses y costas.