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Lo afirmó el joven que en medio de un asalto en su casa de Las Heras abrió fuego contra dos hombres.

"Iban a matar a mi papá, por eso no dudé y disparé", fue otra de las frases del chico de 15 años

El chico de 15 años que en la noche del miércoles mató a un delincuente y habría herido a otro cuando una banda de ladrones entró a robar a su casa de ayer en la tarde ya estaba junto a su familia, recuperándose del balazo que los malvivientes le dieron en la mano.

Jugaba con sus hermanos, se lo veía tranquilo, como si todavía no entendiera todo lo que había pasado. Sin embargo él puede relatar lo que sucedió y no se muestra arrepentido de su accionar, más allá de las consecuencias que el episodio le puede traer.

Ante la consulta de Diario UNO sobre si volvería a reaccionar de la misma manera en caso de un hecho similar, no duda y asiente con su cabeza. "Estoy tranquilo, lo hice para cuidar a mi familia", aseguró.

El adolescente entendió que ante la furia de los ladrones era la vida de unos o la de los otros, y no se detuvo a pensar. "Iban a matar a mi papá, por eso no dudé y disparé", dijo convencido de la decisión que el miedo y la desesperación lo llevaron a tomar en cuestión de segundos.

Según relataron varios integrantes de la familia que presenciaron todo, uno de los delincuentes tenía apuntado al padre y ya tenía una Itaka cargada.

El menor reconoció que no disparó al voleo, sino que individualizó a dos y tiró. "¿Para qué se meten a robar?", preguntó cómo justificándose.

Muestra el vendaje que tiene en su mano derecha por la bala de goma que le pegaron los malhechores y dice que ya está bien. Finalmente se aleja y sigue jugando con sus hermanos. Siente que salvó a su familia y que hizo un acto de justicia. Ahora espera seguir con su vida normal y en unas semanas volver a clases en una escuela de donde comenzará a cursar el tercer año de la secundaria.

Reencuentro poco feliz

Minutos antes del asalto, los padres de este joven habían llegado de Bolivia, de donde son oriundos. Habían hecho un viaje con un grupo de evangelistas y se encontraban con sus nueve hijos y dos nietos en la casa en la que viven todos, mostrándoles algunos obsequios que les habían traído. En medio de la escena familiar, irrumpieron los malvivientes.

"Entraron pateando la puerta, se metían hasta por las ventanas. Disparaban al suelo para asustarnos y uno de los tiros le rozó en una pierna a una de mis hermana". Así fue el ingreso de la banda delictiva a la vivienda de las víctimas, contado por una de las hijas del matrimonio.

"Mi hermano estaba en la pieza y cuando vio todo eso fue y agarró el arma de mi papá. Nosotros ya sabíamos cómo cuidarnos, mi padre nos había mostrado dónde guardaba el arma por si algo pasaba", agregó la mujer.

En cuanto a lo que vino después con la reacción del chico, sostuvo: "Él quería defendernos, arriesgó la vida por nosotros".

Su madre también relató la dramática situación: "Nos decían 'todos al piso, quietos porque si no los matamos'".

Con mucho temor y tratando de resolver cómo continuarán sus vidas tras este fuerte suceso, la familia permanecía reunida en la tarde de ayer. Sólo pretenden, con seguridad, seguir viviendo en su finca, con sus animales y trabajando de la cosecha.

No se mencionan las identidades de las víctimas del hecho por cuestiones de seguridad y por estar involucrado un menor de edad.

Intercambio de disparos, un muerto y dos heridos

Minutos después de las 22 del miércoles, la familia se encontraba en su propiedad de ruta 40, en , en Las Heras. Al menos siete delincuentes, aparentemente a bordo de un auto, llegaron hasta allí; burlaron la tranquera y entraron a la casa.

Todos estaban encapuchados y con violencia mostraron sus intenciones de robar. Ya tenían a algunas de las víctimas reducidas y habían realizado disparos intimidatorios cuando el pibe de 15 años observó todo desde una habitación y decidió actuar.

Tomó un arma calibre 380 que su padre tenía guardada, individualizó a dos y abrió fuego contra ellos, dejándolos heridos. Él también sufrió una lesión en su mano derecha, producto de un bala de goma recibida por parte de los ladrones.

Los asaltantes escaparon sin robar nada y la familia llamó a la policía y contó que el menor les había disparado a dos. Uno de ellos fue encontrado a pocos metros, dentro de la propiedad, con un tiro en el pecho que lo había dejado sin vida. Fue identificado como Jonathan Churra Medrano.

Minutos después, al Hospital Central llegó Sebastián Ríos Castillo (25) con una herida en su abdomen. Fue operado y se encuentran en estado reservado. Los investigadores sospechan que participó en el hecho y que terminó lesionado por el disparo del menor. Este joven tiene antecedentes, al igual que su familia, por hechos delictivos en El Algarrobal.

En cuanto al chico que disparó, quedó a disposición del juez de menores Gustavo Farmache. Por su edad es inimputable y habría actuado en legítima defensa.

El miedo de la familia por una posible venganza de esta banda

Desde que sucedió el hecho, efectivos policiales custodian de manera permanente a las víctimas en su casa. Sin embargo, la familia teme que tras un par de días la consigna policial se levante y queden desamparados.

"Ahora está la policía. Pero no sé qué pasará cuando después de dos o tres días ellos se vayan. Tenemos miedo", expresó la madre del adolescente involucrado.

"Dicen que es una banda de la zona. No queremos sufrir una venganza", agregó.

Policía Científica trabajó sobre la escena en busca de huellas dactilares que conduzcan a hallar a los asaltantes. El caso es investigado por el fiscal Fernando Giunta.

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