Lo aseguró la chica de 16 años que el sábado pasado estuvo a punto de ser raptada por tres hombres

Habló la chica que se salvó de ser raptada: “Me importaba que no me violaran, no que me mataran”

Por UNO

Por Catherina [email protected]

“Lo que me importaba es que no me violaran, no que me mataran”. La frase es de la chica de 16 años que el sábado pasado zafó de ser raptada por tres hombres cuando iba por calle Salta de Ciudad rumbo a su casa, cerca del mediodía. Ayer a la tarde estaba acompañada de su madre tratando todavía de recobrarse del shock que sufrió y que le dejó como secuela un gran miedo de salir a la calle.

Pese a todo está serena. Habló con UNO pausadamente y reconoció que “podía ser víctima de trata de personas y esto lo pienso a partir del caso Johana, que aún no se sabe dónde está. Además porque en Facebook me dijeron que había una trafic que llevaba chicas pero yo no le presté atención. Nunca imaginé que me iba a pasar a mí”.

Luego, al recordar ese día, reconoció que percibió inmediatamente el peligro cuando vio la trafic estacionar casi al lado de ella y por la cara de los dos hombres se percató de que no eran asaltantes sino que “buscaban algo más”. Los describió como de clase media.

Siguiendo su relato aseveró que “no me dieron tiempo a nada porque se bajaron de la puerta corrediza y mientras uno me tomaba de atrás el otro lo hacía de las piernas, mientras yo gritaba fuerte pidiendo ayuda. Sin embargo de la gente que pasaba sólo una mujer me miró y luego bajó la vista y siguió de largo. Entonces me sentí que estaba yo sola contra los dos hombres y que todo dependía de mí, porque nadie me iba a brindar ayuda”.

Y agregó que ese momento “me pareció una eternidad. No sé cuánto tiempo pasó. Lo que sí puedo decirte es que tuve la sensación de una gran vergüenza y asco por la forma indecente que me miraba uno de ellos mientras el otro se burlaba de mí, riéndose mientras yo seguía gritando. Al principio estaban nerviosos pero cuando vieron que nadie me iba a ayudar siguieron con sus planes”.

Por un instante respira profundo y luego recuerda el momento en que lograron poner la mitad de su cuerpo dentro de la camioneta. “Allí escuché al chofer que hablaba con alguien por Nextel pero no sabía qué decía porque por la cabeza me pasaban un montón de cosas: en cuestión de segundos desfilaron por mi mente todos los recuerdos de toda mi vida. Era como una película. Le pedí tanto a Dios que me ayudara. Además del peligro pensé que no regresaría más a mi casa y entonces seguí luchando desesperadamente para revertir la situación: era ellos o yo, ¡no había otra alternativa!, enfatizó.

A modo de reflexión hizo hincapié en que “si una sola persona se hubiera solidarizado conmigo y me ayudaba otras hubieran hecho lo mismo y los dos hombres hubieran desistido de lo que estaban haciendo. Pero no fue así. Prefirieron el clásico no te metás”, dijo con gran pena.

Acerca de cuánto modificó su vida este tremendo episodio dijo sin titubeos: “En todo. Son cosas que te marcan para siempre. A partir de este hecho mi tranquilidad se esfumó. Esto fue un shock grande y confieso que necesito un psicólogo para superar esta experiencia tan negativa. Ahora tengo miedo de salir a la calle porque por todos lados siento la presencia de ellos”.

Como último mensaje a la gente, la chica dijo: “Tienen que ser más solidarios, porque también tienen familia y nadie está exento de pasar por algo semejante. Además me gustaría preguntarle a la mujer que me abandonó a mi suerte si a ella le gustaría que le hubiera pasado esto”.concluyó entristecida.