Una adolescente salteña se escapó de su casa en la localidad de Tres Cerritos y pidió ayuda en la comisaría. Los policías que la escucharon no podían creer el horror que había sufrido por los maltratos de su padre.
La chica tiene 15 años y se dirigió a la comisaría de esa localidad junto con su perro.
Presentaba algunas heridas a la vista y la ropa ensangrentada.
Relato escalofriante
La muchacha contó que la noche anterior el hombre, un militar de 45 años, había llegado alcoholizado a su casa y una vez más se había desquitado con ella.
Primero la obligó a arrodillarse y le pegó con los puños. Después la puso contra la pared y empezó a patearla con las botas del uniforme del Ejército que llevaba puestas.
Más tarde siguieron los golpes con el cinturón y con un palo de escoba. Pero nada de todo esto lo conformaba, además quería denigrarla.
Entonces la obligó a comer la materia fecal del perro de la familia mientras la acusaba de ser una molestia.
El hombre la hacía responsable por el hecho de que su esposa lo hubiera abandonado por su nueva pareja, después de lo cual se había quedado con la tutela.
Después de la denuncia y ante las evidencia de los malos tratos, se le dio intervención al Juzgado de Violencia Infantil, que decidió el traslado de la víctima a un hogar de menores.
Si bien el papá sigue en libertad, se le prohibió tener algún tipo de acercamiento con su hija.
Esto fue muy resistido por los vecinos, quienes salieron a manifestarse contra el hombre pidiendo que la Justicia se ocupe de encerrarlo en la cárcel.
"El temor de todos nosotros -dijo uno de ellos- es que a la pobre chica vuelva a atacarla e incluso matarla".



