Policiales Miércoles, 5 de septiembre de 2018

Fuertes críticas de los Fortunato a la Justicia

Tras la condena a Julieta Silva a 3 años y 9 meses en su casa, la madre de Genaro habló de un fallo "cobarde" del tribunal

"No hubo justicia, fue un dictamen cobarde, una burla, no hay calificativos". Así definió Graciela Linares, la madre de Genaro Fortunato, la sentencia que condenó a Julieta Silva (30) a menos de cuatro años por considerar el tribunal producto de un accidente imprudente la muerte del joven.

La mujer dijo a Canal 6: "Estamos destrozados, nunca nos imaginamos esto. No es lo justo, nos destrozaron y destrozaron nuevamente a Genaro". Además, Linares reveló qué motivos la llevaron a pedirles la palabra a los jueces y a hablarle directamente a Julieta en el final del juicio. "Yo me mantuve todo este tiempo en silencio, me limité a escuchar y a observar, pero sentí la necesidad de hablar".

Añadió que "a lo largo de todo este proceso he tenido que escuchar barbaridades, entonces decidí no callar más. Genaro no está para defenderse, pero estoy yo y toda la familia".

La mujer volvió a criticar a la defensa de Silva porque consideró que hubo "una manipulación morbosa; faltó escuchar que Genaro se quiso tirar debajo del auto, que le aplastaran la cabeza y que lo arrastraran tres metros y medio; faltó eso nada más".

Manifestó que "si se comete un delito, se tiene que pagar por ese delito, sino ¿qué estamos enseñando?", y consideró que "no es venganza, no es rencor ni odio, simplemente es lo justo".

No cree en las lágrimas de Julieta

Silva lloró durante su declaración en el inicio del juicio, al final del alegato del fiscal y durante las palabras de Graciela.

"No creo en sus lágrimas, Julieta no llora por el hecho en sí, sino por su situación procesal, la pérdida de la libertad", opinó con firmeza la mamá de Genaro.

Además, consideró que "no podía confundir un pozo con una cabeza, más si hace doce años que maneja. Cuando es un accidente y no tenés la intención (de matar), apelás a todo para demostrarlo, desde un llamado telefónico, pedir una disculpa, lo manifestás como sea, y eso se nota, pero en este caso no sucedió".

Para Linares el juicio no fue el final de la lucha y quiere apelar. "Esto sigue, con todo el dolor que tenemos y con el que hay que aprender a convivir. Esto es una instancia más, no termina acá, ese dolor no nos quita la fuerza, al contrario, nos da más fuerza para seguir".

"Aturdido y devastado"

Si hay palabras para describir el estado de ánimo de Miguel Fortunato estas son "aturdido y devastado". La sentencia por homicidio culposo agravado con la posibilidad de seguir en arresto domiciliario fue un golpe duro para el papá del rugbier.

"Todavía no alcanzo a tomar toda la dimensión que tiene, necesito tiempo para poder digerir esto, legalmente me cuesta entender. Si esto hubiera sido que alguien atropelló a una persona que cruzaba la calle o que salió de golpe, lo podría entender. Pero todo esto tiene connotaciones que ni cerca están de esa situación", comentó compungido.

"Por civilizado y republicano tengo la obligación de creer en la Justicia, pero me está costando mucho todo", dijo, y comentó que "cuando el juez empezó a hablar (antes del dictado de la sentencia) me di cuenta de que estaba pidiendo demasiadas disculpas y justificaciones, ya me pasó en la otra audiencia (de apelación). Le dije a mi hija: '(homicidio) culposo y se irá a la casa', y eso fue lo que pasó". También manifestó que "si se hacía lo que yo consideraba justicia, no sé si hubiera calmado este dolor, pero en definitiva hubiera ayudado a atemperar mis iras".

Aún no ha decidido si apelar el fallo: "Necesito pensar, juntar fuerza, estoy tan devastado como el 9 de septiembre de 2017 (el día de la muerte de su hijo). Es todo un proceso el saber que Genaro no está, este juicio nos ha mantenido con cierta adrenalina. Ahora empieza otra parte del duelo".

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