Fernando Burlando, el abogado que representa a los padres de Fernando Báez Sosa, asesinado en enero de 20202 en Villa Gesell, manifestó este miércoles que "no existe actitud más miserable en la vida que acusar a un inocente y privarlo de su libertad", al referirse a la falsa incriminación del remero Pablo Ventura por parte de los rugbiers imputados de homicidio.
Fernando Báez Sosa: "No existe actitud más miserable que acusar a un inocente", dijo Fernando Burlando sobre los rugbiers
"Estoy a muy corto tiempo de empezar a insultar a todo el mundo. ¿De qué se ríen hijos de puta? No se pueden reír de nada", aseveró Burlando luego de la declaración de Ventura, cuando los medios le preguntaron si en la audiencia algunos de los acusados comenzó a reírse.
En ese sentido, el abogado lanzó: "A pesar de que se rían de una cuestión que no tiene que ver con el juicio, en este templo que es la sala de audiencias además están los padres de Fernando, no pueden hacerlo. Si hicieron eso, son unos reverendos hijos de puta".
Antes del comienzo de la tercera jornada de debate en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Dolores, el letrado había asegurado que el remero "fue acusado injustamente".
"Si sos inocente, hacés lo de Ventura (ponerse a disposición de la Justicia); si no los sos, desviás la acción de la Justicia diciendo que la zapatilla tuya, que era número 41 y de (Máximo) Thomsen, decís que es de Ventura que calza 50", expresó el letrado, y añadió que dicho elemento "es una prueba contundente, que más allá de la huella de la suela reproducida en la piel de Fernando tenía ADN".
"En los códigos de la calle y de la vida no hay actitud más miserable que acusar a un inocente y privarlo de la libertad", aseguró.
Por último, el abogado se refirió al testimonio de Tomas D'Alessandro, uno de los amigos de Fernando que fue golpeado junto a él y que declaró este martes en el juicio: "Tomás fue uno de los chicos que más arriesgó. Intentó por todos los medios salvar a su amigo y se nota la brutalidad de las patadas. Entonces cómo le habrán pegado a Fernando patadas si las de Tomás fueron tremendas", concluyó Burlando.
Testificaron otros amigos de Fernando
Uno de los amigos que veraneaba en Villa Gesell con Fernando Báez Sosa en enero de 2020 cuando fue asesinado, aseguró este miércoles que vio cuando el rugbier Máximo Thomsen, uno de los ocho imputados por el crimen, atacó al estudiante de abogacía de una patada "con odio, con brutalidad y con intención de matar", mientras que otros "arengaban diciendo 'negro de mierda'".
En el inicio de su declaración ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de Dolores, Luciano Bonamaison aseguró que se trató de "una especie de emboscada", que los agresores "eran siete u ocho" y que afuera del boliche Le Brique "buscaban directamente a Fernando".
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A partir de la lectura de una declaración suya durante la instrucción, el joven señaló que uno de los agresores "de rodete", arengaba diciendo "negro de mierda".
Ante una serie de preguntas del defensor Hugo Tomei, el abogado que representa a los padres de la víctima, Fernando Burlando, dijo que el tono empleado era "una barbaridad" y que estaba "amenazando" al testigo, razón por la cual la presidenta del tribunal, María Claudia Castro, pidió al abogado que "modere el interrogatorio".
Luego declaró Juan Manuel Pereyra Rozas, otro de los amigos que veraneaba con la víctima, quien dijo que no podía precisar quiénes atacaron a Fernando, pero sí identificó a Luciano Pertossi como el imputado que lo golpeó a él mismo y a otro amigo, Tomás D'Alessandro, dentro del boliche, y que lo "incitaba a pelear".
Aseguró además que él también fue agredido afuera de Le Brique, "desde atrás", sin poder ver quién lo había golpeado.
Antes, otro amigo de ellos, Franco Cervera, dijo que no vio quién le pegó a Fernando, aunque identificó a Ayrton Viollaz entre los agresores y como quien "arengaba" al resto.
"Nunca vi nada igual", dijo el jefe de seguridad del boliche
Tras cerrar la ronda de testimonios de amigos, se sentó ante el TOC 1 el jefe de seguridad del boliche, Alejandro "Chiqui" Muñoz, quien fue testigo del ataque y aseguró que uno de los imputados que utilizaba "rodete" -en referencia presuntamente a Matías Benicelli- fue quien pateó "en la cabeza" a Fernando y que desde ese momento "no se levantó nunca más", pese a lo cual otros agresores "le siguieron pegando".
"Se turnaban para pegarle", describió el empleado de seguridad.
“Nunca vi nada igual, era saña. Hace 20 años que trabajo de esto y nunca vi nada igual, todo patadas”, dijo quebrado por el llanto, y agregó que después de eso estuvo “cuatro días sin dormir”.
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El jefe de seguridad Le Brique, de 2,03 metros de alto, incluso relató que le costó sacarlo a Máximo Thomsen del boliche luego de un incidente que protagonizó junto a su grupo y el de Fernando Báez Sosa.
También recordó que tuvo que sacarlo con otro compañero por una puerta lateral y que dio aviso a la Policía en la puerta por el estado violento en que estaba el primero de ellos.
Muñoz dijo que al instante lo llamaron, salió a la puerta y ahí vio “cómo se turnaban” los rugbiers para pegarle, sobre todo patadas. Incluso después que le dieron la primera, cuando “Fernando no se levantó más”.





