El asesinato de Dora Hidalgo (67), la mujer hallada en un pozo en Maipú a fines de agosto pasado, ha tenido una ágil investigación. Las pruebas contra José Daniel Moreira (37) parecen ser contundentes, pero hay una en particular que lo complica demasiado en el expediente.

Casi desde el momento del hallazgo el cadáver tras el crimen en Maipú, el casero del predio ubicado en Coquimbito se convirtió en el principal sospechoso del femicidio. No sólo porque era de las pocas personas que tenía llave para ingresar al lugar sino porque también se determinó que tenía problemas laborales con la víctima fatal -ver más abajo-.

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Pero con el avance de la causa, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello consiguió una evidencia científica para terminar de atar cabos. Una cámara de seguridad filmó a Moreira manejando un auto por el interior del predio en dirección al pozo donde fue encontrada sin vida Dora Hidalgo. Colgado de una ventana trasera se veía un bulto de importantes dimensiones que, según sospechan los pesquisas, sería el cadáver.

Con estas imágenes, el fiscal ordenó a realizar una pericia en el vehículo y justamente se encontraron rastros de ADN de la víctima fatal.

La defensa del imputado por femicidio dijo que la prueba no era válida ya que el abogado no había sido notificado al momento de realizarla. Pero el fiscal Pirrello argumentó que fue una medida de urgencia ya que el auto estaba a la intemperie y se podían contaminar los rastros.

Una jueza le dio la derecha al fiscal y avaló el cotejo genético. Fuentes judiciales adelantaron que al expediente no le resta mucho para ser elevado a juicio oral y público. Como está imputado por femicidio, deberá pasar por un juicio por jurados y si es encontrado culpable del crimen en Maipú recibirá la pena de prisión perpetua.

Crimen en Maipú

Dora Hidalgo era oriunda de Córdoba pero hace varios años estaba radicada en Coquimbito. Trabajaba en la mantención de un importante predio donde hay canchas de fútbol y funciona un salón de fiestas. José Daniel Moreira también se desempeñaba en el lugar.

El 31 de agosto pasado, la mujer fue vista por última vez con vida cuando se dirigía al lugar para alimentar a los perros. Se realizó la denuncia para averiguar su paradero. La peor noticia llegó cuatro días después: el cuerpo fue encontrado a unos 70 metros de profundidad de un pozo de extracción de agua.

El crimen en Maipú apuntó contra Moreira, quien mantenía un conflicto con la víctima fatal porque el hombre solía llevar a personas ajenas al lugar de trabajo y Dora Hidalgo le advirtió que lo iba a comunicar con los dueños del predio.