Por José Luis Salas
Comenzó a ser juzgado el cabo de la Policía de Mendoza Nelson González, al que se lo acusa de haber dado muerte a Fabio Basualdo (16) con su arma reglamentaria, el 7 de febrero de 2010 en San Rafael.
Se trata de un caso complejo encuadrado en la figura de “homicidio causado en exceso del cumplimiento del deber y de legítima defensa”, en el que se deberá determinar si la víctima tenía un arma en una mano o la había arrojado a una acequia.
Incluso en un primer momento se sospechó de un posible caso de “gatillo fácil”. Ante la sensibilidad y las tensiones que produce este caso, se decidió que efectivos de Gendarmería estén a cargo de la custodia de este debate oral.
En el mismo juicio también se juzga a Diego Martínez por “amenazas agravadas y tenencia de arma de guerra sin la debida autorización”. A este joven de 22 años se lo responsabiliza de haber generado disturbios junto a Basualdo y haber agredido a invitados de la fiesta de cumpleaños que se celebraba en una casa de Centroamérica 885, tras lo cual se inició una serie de sucesos que terminó cerca de allí con la muerte de Basualdo
Ambos acusados se abstuvieron de declarar, por lo que la primera audiencia se abrió con la declaración de Nelly Ríos, madre de Fabio.
Los testimonios rondaron en torno a los incidentes protagonizados por Martínez, que fue echado del lugar y al poco tiempo volvió con un arma con la que empezó a amenazar desde la vereda de enfrente.
Hecho confuso
Tras esos incidentes, los dos revoltosos fueron perseguidos por las calles del barrio y Martínez arrojó el revólver en una verdulería de Coronel Campos y Reconquista, pero fue detenido en Beltrán y Reconquista por policías de Infantería.
En un móvil el cabo González siguió a Basualdo y en un puente de Reconquista 610 lo interceptó. Se pusieron cuerpo a cuerpo. En ese momento una pistola se disparó en contacto, o muy cerca del cráneo de Fabio, lo que provocó su muerte instantánea.




