El escándalo que envuelve al instituto Antonio Próvolo en Luján no deja de sorprender por las derivaciones que van conociéndose a medida que avanza la investigación judicial.
Como si todo lo ya conocido en torno a los abusos a los cuales eran sometidos niños sordos e hipoacúsicos que se educaban allí fuera poco, ahora se suma un dato que llena de horror a propios y ajenos: los alumnos que más eran abusados eran expulsados del colegio bajo argumentos banales o por mala conducta que no justificaban tal medida. La finalidad era, crudamente, sacárselos de encima.
Claramente los responsables de tales aberraciones sexuales querían de este modo silenciar a testigos que podrían comprometerlos y entonces optaban por una medida drástica. Es decir, "no sólo abusaban de ellos de manera alevosa sino que también los castigaban con la expulsión", reveló una alta fuente judicial a Diario UNO.
Los investigadores descubrieron $500 mil en fajos de distintos bancos -algunos billetes eran del 2011- que estaban en poder del detenido Nicola Corradi (82). Ahora todo está bajo la lupa ya que se trata de establecer el origen de tanto dinero en efectivo acumulado.
Para develar el origen ya interrogaron a la contadora del instituto, quien manifestó que ella sólo puede responder respecto del dinero inherente al establecimiento educacional y no al de la congregación, porque no está bajo su órbita hacerlo. Concretamente no cuenta con el conocimiento -según dijo- de cómo circulaba esa plata y qué destino se le daba.
Quien también deberá comparecer antes las autoridades judiciales es la contadora que cumplía funciones allí anteriormente, quien aparentemente sí sabía sobre la procedencia del dinero y su destino. Actualmente esta profesional está jubilada pero no impedida de declarar.
"En este grave hecho hubo encubridores sin dudas y entre ellos está seguramente esta mujer. Esto quedará develado a lo largo de la investigación, que está avanzando a pasos agigantados", dijo un pesquisa.
Otro de los secuestros no menos importante que lograron el fiscal de instrucción de Luján-Maipú Fabricio Sidoti y el procurador subrogante, Fernando Guzzo, son los libros de actas en los cuales figuraban las quejas de los padres respecto del tratamiento que les daban a sus hijos en el instituto Próvolo, a las cuales nunca les dieron solución. Quedaban estampadas allí como testigo de que "algo no funcionaba bien" dentro del portón que se cerraba a espaldas de los alumnos cuando ingresaban.
Coincidentes
Las 22 víctimas fueron categóricas y no dudaron en señalar como abusadores y cómplices a los sacerdotes Corradi y Hugo Corbacho, al empleado administrativo José Luis Ojeda, al monaguillo Jorge Bordón y al jardinero Armando Gómez. Todos están actualmente alojados en el penal en Boulogne Sur Mer.
Corradi, de 82 años, quien tenía denuncias similares en la ciudad de Verona, Italia, donde está la sede central de Próvolo, corrió la misma suerte.
Por ahora sin la domiciliaria
El sacerdote Corradi no accederá por el momento al arresto domiciliario debido a su avanzada edad porque todavía nadie lo ha solicitado.
De lo que hay certeza entre los pesquisas es que si sale no será alojado en el instituto y también que si el juez de garantías se la otorgue, deberá pensarlo bien porque existe la sospecha de que puede entorpecer fehacientemente la investigación, porque tiene todo al alcance de sus manos para hacerlo.




