Por Catherina Gibilaro
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Dos asaltos extremadamente violentos –en uno de ellos golpearon a una mujer, que fue internada– ocurrieron con un intervalo de una hora en la Quinta Sección, de Mendoza, y en el distrito El Sauce en Guaymallén, donde siete estudiantes recibieron golpizas feroces.
En ambos casos actuaron seis delincuentes armados y encapuchados y se llevaron vehículos, dinero y electrodomésticos. Cerca de las 23.30 del domingo, José Bistué (55) y su familia, conformada por María Inés Urrutigoity, de la misma edad, se encontraban acompañados por tres hijos en su vivienda de calle Martínez de Rosas de la Quinta Sección.Repentinamente vieron invadida su residencia por seis delincuentes fuertemente armados, quienes los amenazaron con las armas y luego ataron a las víctimas.María Inés forcejeó con los maleantes para evitar ser atada y fue allí cuando uno de ellos le asestó un cachazo en la cabeza que la hizo caer al suelo. Allanado el camino una vez que los encerraron a todos, comenzaron a levantar los elementos que consideraban de más valor.Se llevaron diversos electrodomésticos, tres teléfonos celulares y dinero en efectivo cuyo monto no trascendió a los medios. Cargaron los elementos en una camioneta Dodge Journier color blanca chapa LAK 258, de Bistué, y partieron a gran velocidad.Apenas las víctimas pudieron de-satarse, llamaron al 911 dando la novedad sobre lo ocurrido,La policía además de un móvil envió a la vivienda una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado, cuya médica Emilia Letteli le diagnosticó a la esposa del propietario de la vivienda traumatismo encéfalo craneano. La mujer fue llevada al Hospital Español, donde quedó internada unas horas en observación y luego fue dada de alta.Diario UNO pudo dialogar con Francisco, sobrino de Bistué, quien dijo: “Por ahora no quieren hablar sobre el tema. Comprenda el momento que están viviendo”, y no aportó datos sobre la mecánica de cómo había sido el ingreso de los maleantes a una vivienda que a simple vista se ve muy segura.En este caso tomó intervención la Oficina Fiscal 2, que calificó el hecho de “robo agravado y lesiones”.Otro ataque violento Previo al asalto a la familia Bistué, otro hecho de inseguridad marcó fuertemente a siete jóvenes estudiantes que se disponían a cenar en la casa de uno de ellos en el distrito El Sauce, en Guaymallén. La noche se presentaba propicia para que el grupo de amigos decidiera hacerlo en la casa de Lucas Vallejos (21), ubicada en la manzana B del barrio Constitución.El reloj marcaba las 22.30 cuando vieron derribar la puerta de ingreso. Ayer, Lucas, quien está convaleciente de los fuertes golpes que recibió, dijo a UNO: “Creí que era un amigo nuestro que se hacía el gracioso pero a los pocos segundos aparecieron seis asaltantes con la cara tapada y todos armados con armas calibre 9 milímetros y revólveres 38, 32 y 22 y pasamontañas, quienes de movida nos ordenaron que nos tiráramos al suelo”. Así fue como el proyecto de los estudiantes de comer un lomo pizza quedó trunco ya que los delincuentes al grito de “danos la plata” comenzaron a repartir patadas a todos. Lucas, quien estudia para despachante de Aduanas, está todo maltrecho y dolorido. A él lo golpearon en el rostro, el tórax y en las piernas con fuertes patadas y a uno de sus amigos, Carlos Musso, sólo por pedir que no le sacaran los documentos y el carnet de conducir le propinaron una feroz paliza en distintas partes del cuerpo.A otro joven, Fernando Ríos, le asestaron un fuerte golpe en la nuca y otro tanto hicieron con Daniel Oropel. En pocas palabras, los delincuentes querían neutralizar a través del miedo –no dejaban de gritar– y los golpes al grupo que ya estaba reducido en el suelo. Esto para poder actuar con total libertad.En un momento dado decidieron que se levantaran y los hicieron ir –Lucas apenas podía caminar por los golpes– hasta el baño y los metieron a todos allí. A Lucas lo sacaron por la fuerza y continuaron exigiéndole que les diera el dinero. El joven se agachó y sacó debajo de la cama una cajita donde tenía guardados $500 que le había dejado su padre. Pero no se conformaron con esto. Revolvieron haciendo estragos en todas las habitaciones. Luego apuntaron en la cabeza a Lucas con una pistola 9 milímetros y en ese momento al delincuente se le cayó al piso el cargador. El plan de los maleantes era llevarse consigo al joven pero luego desistieron de hacerlo.A todos sus amigos les robaron los respectivos celulares, documentos, las billeteras e incluso las zapatillas de cada uno de ellos.De la casa sacaron tres netbook, un televisor 42”, $500 en efectivo, una Play Station 3 y un equipo de música marca Philips.Colocaron todo en un auto VW Voyage negro y se alejaron a gran velocidad del lugar, sin que hasta ahora haya detenidos.




