Policiales Domingo, 13 de mayo de 2018

El juicio del Próvolo se hará a puertas cerradas

El martes la causa principal se elevaría a juicio, que recién se haría en 2019, cuando se incorporen casos conectados. Una vez en la sala, el debate será oral pero no público, por tratarse de abusos sexuales y víctimas menores

Tras un año y medio, llegará a su fin la principal investigación penal por los abusos sexuales, violaciones, vejámenes y maltratos perpetrados contra los niños sordomudos internados en el instituto Antonio Próvolo en Carrodilla. La causa estará lista para que la fiscalía solicite que sea llevada a juicio oral. La solicitud es inminente y podría concretarse el próximo martes. De no ser así, será a más tardar el 27 de mayo, fecha en que vence el plazo de esta etapa procesal. No obstante, la concreción del juicio aún está lejos y los abogados involucrados calculan que recién se realizaría en 2019. Las razones son procesales. La causa que se elevará ahora tiene a los cuatro principales imputados, pero aún no se cerró la investigación de otros dos expedientes del Próvolo: el que investiga las denuncias contra la monja Kumiko, y otro en donde están acusados otra monja y buena parte del personal directivo, profesional y docente. Para los abogados, los tres expedientes deber ser ventilados en el mismo juicio y no en debates separados porque correrían riesgo de incurrir en actos jurídicos nulos.Esta situación empujará a que el debate oral recién se realice en el transcurso del año que viene, con mucha suerte. Vedado para el públicoCuando llegue ese día, sin duda la expectativa será muy grande y de alcance mundial. Pero la altísima repercusión no podrá con lo que dispone la ley: el juicio del caso Próvolo será oral pero no será público y por ello se realizará a puertas cerradas. Por lo tanto, ni la prensa provincial, nacional o internacional, ni los referentes de ONG ni siquiera parientes directos de las víctimas y los acusados podrán presenciar el juicio. Le metodología no tiene que ver ni con la magnitud del caso ni con favorecer a la Iglesia, sino con el Código Procesal Penal de Mendoza. Este en su artículo 372 dice: "El debate será oral y público, bajo pena de nulidad, pero el tribunal podrá resolver, aun de oficio, que se realice total o parcialmente a puertas cerradas cuando la publicidad afecte la moral o la seguridad pública. También cuando se juzgue a un menor de 18 años". Históricamente en la Justicia argentina y por supuesto en la de Mendoza los juicios orales por abusos sexuales se han hecho a puertas cerradas por una sola razón: preservar el honor de las víctimas. De hecho, todas las audiencias orales previas que se han realizado a lo largo de este año y medio de investigación en el caso Próvolo han sido de instancia privada y se ha impedido el ingreso de personas, salvo las víctimas y testigos que debían declarar, los abogados y los acusados. El detalle no es menor porque el caso Próvolo es un escándalo que pondrá a prueba la caladura de la Justicia de Mendoza. Es una investigación que involucra a sacerdotes de la Iglesia Católica acusados de violar y vejar reiteradamente a niños indefensos, sin chances ni siquiera de expresarse y denunciar por su condición de sordomudos, y además en el instituto donde eran alumnos y dormían en la semana no se les enseñaba el lenguaje de señas.En el banquillo El caso tiene 14 acusados, entre sacerdotes, monjas, psicólogos, trabajadores sociales, docentes y personal de mantenimiento. Los principales son cuatro y están detenidos. El cura Nicola Corradi (81), máxima autoridad del instituto, tiene régimen de prisión domiciliaria. En la cárcel están el sacerdote Horacio Corbacho y los empleados Jorge Bordón y Armando Gómez, todos con los delitos más graves. Luego hay dos monjas, una de origen japonés, con graves denuncias, y otra de origen paraguayo a la que se le reprocha conductas omisivas ante el conocimiento de lo que sucedía. Los ocho restantes son 4 ex directivos del establecimiento educativo y el resto personal profesional entre los que se cuenta a Graciela Pascual, apoderada y mano derecha de Corradi, a quien la acusan de haber sabido lo que ocurría y haberlo ocultado deliberadamente.El inminente pedido de elevación a juicio deberá esperar el pronunciamiento de la defensa. Si se opone, habría una audiencia. De lo que resulte vendrá una segura apelación. Recién cuando quede firme la elevación a juicio y cuando se eleven las otras dos causas se fijará una fecha formal para el debate oral.

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