El fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello pidió en la Sexta Cámara del Crimen la pena de prisión perpetua para “El Tetera”, acusado de haber disparado y asesinado a Carlos Berdasco, dueño de Puro Mármol, cuando estaba con dos clientes en la fábrica ubicada en el barrio La Favorita. Para su cómplice, “El Tombino” solicitó la pena máxima de 15 años.
El empresario Carlos Berdasco fue asesinado de un disparo en febrero de 2010 en el barrio La Favorita donde estaba con dos clientes. Por el otro imputado pidió 15 años.
El fiscal Daniel Carniello pidió prisión perpetua para el acusado de matar al dueño de Puro Mármol
Carniello, quien fue el fiscal que investigó la causa, presentó en la mañana de este lunes los alegatos en el juicio oral y público por el crimen ocurrido el 17 de febrero de 2010, y ahora resta que el tribunal presidido por Liliana de Paolis de Aymerich, e integrado por Marcelo Gutiérrez del Barrio y Alejandro Gullé, decida la sentencia para los acusados.
Los acusados son Cristian Ochoa Flores, alias “El Tetera” y Rodolfo Ponce, conocido como “El Tombino”, sobre quienes pesa la grave acusación de homicidio criminis causa en concurso con robo agravado por uso de arma de fuego.
Luego de los alegatos, Carniello pidió prisión perpetua para Ochoa, mientras que para Ponce solicitó 15 años debido que cuando ocurrió el crimen era menor de edad debido a que la Corte de la Nación sostiene que para los menores no se puede aplicar la condena de prisión perpetua.
La querella de la familia Berdasco adhirió al pedido hecho por el fiscal especial y el Tribunal deberá confirmar o cambiar esa sentencia.
El casoJulián Pérez es uno de los empresarios que estaba con Berdasco el día del crimen. Viajó desde Buenos Aires para atestiguar en el juicio y relató que en la siesta del 17 de febrero de 2010 él y otro socio, Fernando Bogado, habían ido a la fábrica de Puro Mármol, ubicada en la zona de La Favorita, para comprar unas piedras para decorar columnas de una construcción que hacían.
Los tres subieron una loma donde estaba el material que buscaban. Mientras el propietario de la marmolería les mostraba las piedras, repentinamente escucharon que de atrás llegaban personas. Esto, debido al ruido que hace el ripio cuando se camina sobre él.
Se dieron vuelta vieron que había dos sujetos: uno le apuntaba a Pérez, a la vez que les advertían que “el que hace algo, lo matamos”, y les ordenaron que “tiraran todo”, refiriéndose a las pertenencias que llevaban consigo. Uno de los delincuentes le advirtió al otro “guarda, me parece que este tiene un fierro (en referencia a un arma de fuego)”.
“Yo tiré al suelo mi celular –siguió Pérez– y la billetera, mientras mi compañero arrojó la cámara de fotos. Enseguida exigieron que nos arrojáramos al piso. Yo lo hice boca abajo, al igual que Fernando. Simultáneamente escuchamos ruidos como de forcejeo entre Carlos y uno de los que nos atacaban. Luego se escuchó el disparo, y lo único que sentí fue un quejido y que los asaltantes escapaban. A Berdasco le robaron $2.000, dos cheques y un Nextel”.
“Yo le tomé el pulso a Carlos, que estaba acostado sobre el brazo izquierdo, y pedí a los gritos una ambulancia. Lo miré y lo vi con los ojos abiertos, el rostro y la camisa bañados de sangre. Ya no jadeaba. Lo toqué y vi que no se movía; allí me percaté de que ya había muerto”, declaró Pérez.




