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Dijo que conocía a la víctima. Ante el fiscal admitió el crimen y dijo que pidió ayuda a dos conocidos para ocultar el cuerpo y el auto. Varias hipótesis.
El detenido de 16 años confesó que mató a ladrillazos al jubilado de Junín
El menor de 16 años que fue detenido por el homicidio del jubilado de Junín Matías Ferlaza (77) reconoció ser el autor del homicidio e indicó que otros dos jóvenes, uno de ellos pariente de él, lo ayudaron a desprenderse del auto. Ayer el personal de la Unidad Investigativa de Rivadavia intentaba dar con estos dos sospechosos y también investigaba varias hipótesis sobre los motivos del crimen. Lo que está claro es que víctima y victimario se conocían.
Ayer se realizaban varios allanamientos, principalmente en Rivadavia, tratando de dar con el paradero de los dos jóvenes que habrían tenido alguna participación en el hecho. La Justicia investiga cuatro hipótesis diferentes sobre el móvil que tuvo el homicidio pero hasta ayer la causa todavía era tratada como un homicidio en ocasión de robo. Lo que sí lograron establecer los investigadores es que Matías Ferlaza y el menor que reconoció ser el autor del crimen se conocían desde hace algunos años. Pero aún se trabajaba ayer para establecer la secuencia del hecho, desde el mismo origen. La última vez que Ferlaza fue visto con vida fue el viernes último, a bordo de su Renault Clío. Incluso habría un testigo que le indicó a la policía que vio el auto circulando por carril El Retamo y que reconoció a Ferlaza y al joven que iba a su lado. Esto no le llamó particularmente la atención porque ambos se conocían. Incluso hay una versión que indica que el menor habría realizado alguna changa para Ferlaza en algún momento. Lo que todavía no se sabe con total certeza es dónde se encontraron la víctima y su homicida. Algunos suponen que el menor estaba haciendo dedo en la ruta y el jubilado se ofreció a llevarlo. Lo cierto es que había una relación de confianza entre ambos. Tampoco está claro por qué el auto llegó a la casa abandonada del callejón Castro, en el distrito Philipps. Algunos creen que la víctima condujo hasta allí, ya amenazada, pero no es una teoría confirmada. Lo cierto es que fue en ese lugar donde se produjo el homicidio. Ya fuera del auto, Ferlaza fue atacado a golpes, principalmente en el cráneo, con un ladrillo. El jubilado murió así y su cuerpo quedó tendido en ese lugar, en medio de un gran charco de sangre. En su declaración el menor contó que llamó a dos conocidos de Rivadavia –con uno de ellos lo une un parentesco– y les pidió que le ayudaran a ocultar el crimen. Los dos supuestos cómplices se acercaron hasta la casa abandonada y como ayuda se llevaron el auto, al que trasladaron hasta el distrito Santa María de Oro, donde le quitaron las ruedas y luego le prendieron fuego. El auto fue hallado horas después, totalmente carbonizado, pero no fue fácil lograr establecer que pertenecía a Ferlaza. El lunes a la mañana, después de una intensa búsqueda, fue descubierto el cadáver del jubilado. Gracias a que un testigo los vio juntos y que se conocían de antes, los investigadores inmediatamente fueron a buscar al menor y luego de un conflictivo allanamiento, que terminó con una agente policial herida y otros golpeados, se logró capturar al principal sospechoso, que hasta ese momento se suponía que era mayor de edad. Luego el menor, ya en sede judicial, se quebró y reconoció ser el autor del crimen, aunque dio algunas excusas que ayer los pesquisas iban a corroborar o descartar. Por ahora la Justicia investiga el caso como un homicidio cometido en ocasión de un robo, pero también investiga otras teorías.




