Hoy es el turno del fiscal Fernando Guzzo, luego de 6 meses que duró el juicio que tiene como imputados por el crimen del Kote a Abdo Girala y Carlos Pérez.

El caso de José Luis Bolognezi entra en la recta final

Este miércoles es el día más importante en el segundo juicio por la muerte de José Luis Bolognezi, ocurrida el 14 de setiembre de 2002. Los fiscales Fernando Alfredo Guzzo y Martín Horacio Scattareggi realizarán el alegato del Ministerio Público y seguramente definirán la suerte de los imputados Abdo Girala y Carlos Metralleta Pérez. De acuerdo con lo ocurrido durante los seis meses que ha durado esta nueva instancia, muy posiblemente los fiscales no mantengan la acusación, aunque sí cargarán contra los funcionarios policiales y judiciales que actuaron durante la instrucción de la causa.

Hoy es el turno de la Fiscalía, mañana será el de la querella, que muy probablemente mantenga el pedido de condena para los acusados, y el viernes será el momento de que las defensas argumenten sus posturas. El lunes  30 será la sentencia.

Los fiscales no tienen mucho para acusar y pedir condena y para colmo no son acusadores a ultranza y deben mantener la objetividad. Ellos mismos se han encargado de cuestionar la validez de los principales elementos que existían en la causa y que podían al menos incomodar la situación de los imputados.

Por ejemplo el fiscal Guzzo pidió que la testigo clave Ana María Puebla fuera investigada por el delito de falso testimonio.

Además en la primera etapa del juicio el fiscal Mariano Carabajal, quien en ese momento representaba al Ministerio Público, dijo que las escuchas telefónicas realizadas eran ilegales y por lo tanto nulas, y que el juez que las dispuso, Ricardo Schulz, cometió “abuso de poder” por que su trabajo fue “una cacería de brujas”. También cuestionó al otro juez de instrucción que tuvo la causa, Carlos Dalton Martínez, y dijo sobre él que “su actuación como magistrado me revuelve el estómago”. Además aseguró no entender por qué la causa llegó a juicio con dos imputados, cuando originalmente el expediente tenía cuatro. Para Carabajal, que a mitad del juicio realizó una especie de adelanto de alegatos, había elementos a favor y en contra para todos los acusados, por lo tanto “tenían que estar todos o ninguno” en el juicio.

Si la Fiscalía no acusa, el tribunal perdería la posibilidad de dictar un fallo condenatorio, teniendo en cuenta el fallo “Tarifeño”, de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que sentó jurisprudencia.

Sin embargo el tribunal deberá analizar igualmente el caso, ya que la querella adoptará una postura contraria.

El fallo Tarifeño

El policía Francisco Tarifeño estaba procesado por los delitos de encubrimiento y abuso de autoridad. El 28 de diciembre de 1989, cuando su caso llegó a la Corte Suprema, fue absuelto por el máximo tribunal pese a que el  tribunal lo había juzgado y condenado.

“Corresponde decretar la nulidad de la sentencia condenatoria dictada sin que mediase acusación si el fiscal solicitó durante el debate la libre absolución del sujeto pasivo del proceso”, dijeron entonces los ministros Belluscio, Petracchi y Bacqué.