Sadismo. Esa es la palabra perfecta para describir a Dennis Rader, un hombre con fachada de padre de familia ideal pero sobre el cual se escondía un asesino serial. No sólo les quitaba las vida a sus víctimas, también las torturaba y se fotografiaba disfrazado de ellas.
El asesino serial BTK: torturaba a sus víctimas y luego se fotografiaba disfrazado de ellas
Detrás de su fachada de padre de familia, Dennis Rader fue uno de los asesinos seriales más recordados en la historia criminal de Estados Unidos
Nacido a mediados de 1945 en la ciudad de Pittsburg, en Estados Unidos, desde pequeño empezó a mostrar síntomas preocupantes como actos de crueldad con animales. Sin embargo, sus padres creyeron que eso era cosa del pasado cuando estuvo cuatro años viajando por el mundo como miembro de la Fuerza Aérea. Pero no era para nada así.
Dennis Rader volvió de su viaje revitalizado. Era otra persona. Con el tiempo deambuló por distintos trabajos, se casó y tuvo dos hijos. Incluso tuvo un empleo estatal de control animal. Se hizo miembro de una iglesia religiosa. Nadie podía imaginar que detrás de ese padre de familia promedio se escondía un sádico asesino serial.
Tortura, crimen y foto
Desde 1974 hasta 1991, Dennis Rader cometió diez crímenes. El primero de ellos fue una familia integrada por un matrimonio y sus dos hijos de 11 y 9 años. El hombre ingresó armado a la casa, los amenazó con un arma de fuego y los maniató. La escena fue terrible: durante algunas horas simuló que violaba a la niña delante de sus padres. Cometió el crimen de los mayores delante de los pequeños.
Con alguno años de intervalos, el asesino serial fue cometiendo distintos hechos de forma similar: ingresar a la propiedad de las víctimas, reducirlas, atarlas, torturarlas y matarlas. De hecho, antes de ser identificado, ese modus operandi le hizo ganar su apodo en el ámbito policial y los medios de comunicación como el Asesino BTK, en referencia a la siglas Bind, Torture and Kill, es decir, atar, torturar y matar.
Pero además de eso, Dennis Rader tenía una actitud bastante llamativa. Una vez que cometía el crimen, le quitaba la ropa a sus víctimas, se ponía máscaras, pelucas y prácticamente se disfrazaba como ellas. Luego se sacaba fotografías.
La caída del asesino serial
Desde 1991 hasta 2004, los crímenes del Asesino BTK se mantuvieron sin respuestas por parte de los investigadores. Se realizaron múltiples estudios de ADN con personas del condado de Kansas, pero todos arrojaron resultados negativos. Fue el propio Dennis Rader quien tejió su propia trampa.
Con un ego característico de los asesinos seriales, comenzó a enviar cartas y hasta un disquete a la Policía local, burlándose prácticamente de que no podían atraparlo. Pero sin saberlo, esas pistas lograron que la investigación se oriente hacia su persona.
Finalmente, un estudio de ADN que se realizó con rastros hallado bajo las uñas de una de las víctimas del crimen en comparación con la sangre de la hija de Dennis Rader, quien había entregado una muestra en su ingreso a la universidad, fue la prueba que detonó en su captura.
El asesino serial fue arrestado en febrero de 2005. Se declaró culpable, declaró, dio detalles sobre sus crímenes y meses después fue condenado a 10 cadenas perpetuas. todavía, con 79 años, se encuentra recluido en una cárcel de Estados Unidos.





