La defensa de los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho pidió régimen de prisión fuera de la cárcel. La jueza de garantías Alejandra Alonso deberá resolver si acepta o rechaza esa solicitud

El 22 definen si los curas del Próvolo van a domiciliaria

Por UNO

Prisión en la cárcel o a domicilio. Esas son las chances que tendrán los sacerdotes del instituto Próvolo el próximo jueves, cuando enfrenten la audiencia oral y pública donde se definirá la prisión preventiva de Nicola Corradi (82) y Horacio Corbacho (55). Aunque no tengan a mano la libertad bajo fianza, las opciones en juego para ellos tienen un mar de distancia. Kletzl, el abogado de ambos, solicitará la prisión domiciliaria para sacarlos de la cárcel. Está claro que no sería lo mismo para los sacerdotes seguir presos tras las rejas, en un pabellón de la cárcel en Boulogne Sur Mer, que esperar el juicio oral y público con régimen de prisión, en un domicilio particular acordado con la Justicia. Tampoco será fácil para la jueza de garantías Alejandra Alonso, que tendrá en su manos definir el pedido de la defensa.La regla de los 70 añosAcusados de abusar y violar sexualmente de forma reiterada al menos a una veintena de menores, muchos de ellos niños, todos sordomudos del instituto Antonio Próvolo, que en su mayoría estaban internados en el lugar y a cargo de sus abusadores, la Justicia provincial enfrentará un incómodo momento cuando deba definir su situación. El principal problema que tendrá la jueza de garantías a la hora de resolver el pedido es que la ley en principio favorecería a quien es considerado el principal sospechoso, promotor y autor de los abusos sexuales, el octogenario padre Corradi. La ley nacional 24.660 de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad le habilita a Corradi, de 82 años, casi sin discusión la prisión domiciliaria por razones de edad. Esa ley señala concretamente en el capítulo Prisión Domiciliaria, artículo 32 que "el juez competente podrá disponer el cumplimiento de la pena impuesta en detención domiciliaria" entre otras opciones "al interno mayor de 70 años".Tiene previsto el mismo régimen para los que sufren alguna discapacidad. Corradi, que entró caminando al penal, dicen que ya está en silla de ruedas. Sin embargo, el artículo reserva la decisión final al juez competente y ésta está contenida en el mandato.El texto de la ley dice "podrá" y no "deberá", con lo cual le deja al juez la potestad de ordenar o no la domiciliaria, pero en caso de rechazarla el juez deberá tener sobrados fundamentos. Claro está que para acceder a la prisión domiciliaria Corradi y el otro sacerdote, Horacio Corbacho que lo tiene mucho más difícil, deberán acreditar a través de su abogado un domicilio acorde para el régimen al que quieren acceder.Hasta ahora no ha trascendido cuál ese domicilio. Podría ser alguna institución de la Iglesia Católica mendocina pero el Arzobispado no ha dicho si les dará un lugar para una domiciliaria o no. Caso contrario, si se trata de un domicilio particular, la Justicia deberá evaluar todos los requisitos para aceptarlo. En este punto, el de las condiciones, el garantizar que no vayan a fugarse o evadir el proceso judicial es donde la jueza Alonso puede rechazar el pedido, siempre y cuando tenga argumentos inobjetables para hacerlo. La fiscalía pedirá la cárcelPor su parte, el Ministerio Público Fiscal hará su juego. En un caso tan delicado no tienen ninguna intención de salir malparados públicamente, por lo que el fiscal Fabricio Sidoti tiene órdenes claras de pedir el rechazo de la prisión domiciliaria que realizará la defensa y reclamar que los curas permanezcan presos hasta que concluya el juicio en su contra. Aunque la fiscalía sabe de la regla de los 70 años hará de cuenta que en este caso no corresponde y argumentará otros motivos para que sigan en Boulogne Sur Mer trasladando toda la presión a la jueza de garantías, para que ella tome la decisión de darles o no la domiciliaria.Seguramente, la fiscalía argumentará que la salida de los sacerdotes de la cárcel a un régimen domiciliario podría darles la posibilidad de contactar a otras personas y presionar a los denunciantes o a sus familiares, atentando contra el éxito de la investigación. Muchos creen que si los curas consiguen salir del penal, los denunciantes podrían entrar en pánico sabiendo que están fuera del presidio y esto afectar la investigación penal. No obstante, lo hecho por el fiscal Sidoti hasta ahora está muy avanzado. Lo crucial en esta investigación son los testimonios de las víctimas.Como ya se dijo son más de 20, muchas de ellas llegaron a declarar como testigos y terminaron revelando que también habían sido abusadas. La cantidad de víctimas es uno de los puntos más sólidos de este caso. El propio jefe de los fiscales y procurador de la Corte, Alejandro Gullé, lo evaluó en una entrevista al afirmar que "son testimonios concurrentes, que hablan de lo mismo, con víctimas que en muchos casos ni siquiera compartieron la misma época en el Próvolo. No hay modo de pensar que estén mintiendo o inventando una historia". Pero además, uno de los primeros casos que abrieron la investigación fue confirmado clínicamente, cuando los forenses determinaron que una alumna de 13 años del Próvolo tiene lesiones producto de violaciones reiteradas de vieja data. La fiscalía cree que los hechos están probados.