Por Catherina Gibilaro
Alfredo Osorio (20) y Carolina Olmo (23) habrían arrojado a un canal al matrimonio para robarles. Antonio Ortega (76) y Paulina Bransini (76) comían un asado al aire libre cuando fueron atacados.
Dos jóvenes serán juzgados por el crimen de una pareja mayor en Maipú
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El juez de Garantías David Mangiafico resolvió que Alfredo Osorio (20) y Carolina Olmo (23) sean sometidos a juicio por el asesinato del matrimonio conformado por Paulina Bransini (76) y Antonio Ortega (76), quienes fueron hallados ahogados el 17 de agosto de 2014 en una planta potabilizadora de agua en Cruz de Piedra, Maipú.
Los investigadores de la Unidad Investigativa de Luján y de Delitos Complejos detuvieron a cuatro personas, entre ellos, un menor y el hermanastro de Osorio, Mario Daniel Funez Osorio (28), a quienes el fiscal Santiago Garay acusó de encubrimiento. Los que recibieron la imputación más grave son Alfredo José Osorio y Carolina Olmo, quienes son pareja y el fiscal les endilgó el delito de homicidio criminis causa –mataron para ocultar otro delito, en este caso el robo–. Esta acusación puede llevarlos a la pena máxima de prisión perpetua.Mario Daniel Osorio fue hallado en la vivienda de la pareja en el Bajo Luján, lugar donde irrumpieron los pesquisas de Delitos Complejos actuando en forma conjunta con el personal de la Unidad Investigativa de Luján (UIL). La rapidez con la cual investigaron fue facilitada por la prontitud con la que el juez de garantías David Mangiafico extendió las órdenes de allanamiento. Los pesquisas llegaron al Bajo Luján tras enterarse de que el automóvil Citroën C3 del matrimonio Ortega había sido visto cerca de la casa de la pareja imputada la noche anterior. Este vehículo apareció luego totalmente quemado, sin las ruedas ni la batería, precisamente en el río Mendoza en el Bajo Luján. Pero lo que más comprometió a la pareja detenida fue que en la vivienda que ambos compartían fue encontrada la cartera de Paulina Bransini, quien cuando salía acostumbraba llevar dinero. El reconocimiento de este importante elemento por parte de los hijos de la mujer fue una de las pruebas irrefutables con las que contó el fiscal Garay para imputarles tan grave delito.El ataque Paulina y Antonio habían salido el ese domingo 17 a la mañana rumbo al santuario de la Virgen de Lourdes en Agrelo. No era la primera vez que se quedaban allí hasta la tarde, ya que comían en el lugar. Y fue justamente en ese sitio donde fueron sorprendidos por Osorio y Olmo, quienes iban en una carretela con dos hijos pequeños. Según se supo, la mujer le habría sugerido al hombre robarles a los ancianos. Y así fue como se acercaron y los atacaron cuando el matrimonio se aprestaba a hacer un asado. Al parecer, primero habrían arrojado a Paulina al cauce del canal, ante lo que el anciano intervino, ofreciendo desesperada resistencia frente a una situación tan inesperada y tremenda. Así lo establecieron los forenses, por las lastimaduras en los brazos, propias de una actitud defensiva.Otro trascendido atroz indica que los atacantes luego del crimen se sentaron a comer el asado de sus víctimas.




