Diario Uno Policiales

Un hombre las llamó y les dijo que el dueño de la casa en la que trabajan había sido secuestrado. Para liberarlo le pidieron dinero y joyas, pero fueron frenadas por la Policía.

Dos empleadas sufrieron una odisea por un secuestro virtual

Por UNO

Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar

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Silvia Blanes (52) y Sandra Morales (42) vivieron el sábado pasado una verdadera odisea cuando un llamado anónimo hecho por un supuesto comisario que pretendía cometer un secuestro virtual las alertó de que habían   secuestrado a Claudio Daniel Spadetto (60), dueño de la casa donde trabajan como empleadas, en La Puntilla. Les pidieron todo el dinero y joyas que había en la vivienda con la excusa de que Spadetto había sufrido un  accidente vial en Chacras.

Efectivamente ese día el propietario de la casa había salido alrededor de las 11.30 a hacer unos trámites, lo que obviamente estaba en conocimiento de los delincuentes.

Blanes pidió hablar con él, pero el interlocutor hizo caso omiso a ese pedido e insistió sobre el dinero y la mecánica que tenían que utilizar.

Una de las cosas que les recomendaron fue que compraran un celular para darles las directivas sin tener interferencias que pudieran delatar quiénes eran.

Así fue que aterrorizadas las mujeres llamaron un taxi y fueron hasta Luján, con 2.700 dólares para hacer un depósito en el Western Union del Vea, según las directivas que iban recibiendo.

Pero antes fueron hasta un negocio de la calle René Favaloro frente a la estación Shell y allí pidieron un celular, bajo sugerencias que iban recibiendo.

En ese lugar escribieron una nota diciéndole al propietario: “Estamos en problemas, secuestraron a nuestro patrón”. El dueño del negocio no llamó a la policía frente al pedido de ayuda. Las atendió como si nada hubieran escrito y cuando le preguntaron si le podían pagar el celular con dólares les respondió sí. Además les cambió U$S1.500 porque la transferencia debían hacerla en moneda nacional.

De allí llenas de terror fueron a un Pago  Fácil, como les seguían indicando los delincuentes a través del nuevo teléfono. Además les sugirieron que hicieran dos giros de $5.000 casa uno y los mandaran a Córdoba.

A todo esto el propietario de la vivienda regresó a  su casa y vio todo revuelto y que sus empleadas no estaban. Para ahondar su preocupación llegó hasta allí un familiar de ellas quien le advirtió de que las dos mujeres habían sido secuestradas, según una llamada que  había recibido.

Spadetto informó a la policía y a través del Centro de Monitoreo de Luján observaron que las dos empleadas se bajaron del taxi aditamento 682 de la empresa Taxi Ya, en la puerta del Vea de Luján, adonde habían ido para  hacer el depósito, lo que finalmente no se concretó porque ambas fueron ubicadas por la policía.

En la Oficina Fiscal 15 de Carrodilla explicaron detalladamente los hechos. Eso más la declaración del dueño de casa las desvinculó totalmente del hecho delictivo.