La muerte de Dora Elsa Olivera (85), presuntamente a manos de hijo de 50 años, está siendo investigada por el juez de instrucción Gabriel Ravagnani, quien todavía no caratuló la causa a la espera del informe del cuerpo forense.
En principio, el hecho habría ocurrido el miércoles por la mañana cuando el hombre, de profesión taxista, tomó a su madre del cuello y la ahorcó sobre la cama de la habitación.
Una vez que la mató habría agarrado un cuchillo con intenciones de suicidarse pero finalmente no lo hizo, aunque estaba con cortes. En estado de shock, el hombre se golpeó la cabeza contra una de las paredes del cuarto y permaneció allí hasta que pasadas las 20.30 se comunicó con el 911 para denunciar el hecho, tal como informamos en exclusiva anoche.
La madre, según confió una fuente cercana a la investigación, padecía de mal de Alzheimer y por ese motivo estuvo internada tiempo atrás en un geriátrico. La disolución del matrimonio de su hijo y algunos inconvenientes económicos hicieron que el hombre y su mamá se fueran a vivir al residencial La Esperanza, donde ocurrieron los hechos.
Por ahora se desconocen las causas de la macabra decisión que habrían desencadenado el fatal desenlace. El hombre detenido, al que la justicia deberá confirmar si fue el autor del hecho y en ese caso por qué lo hizo, "estaba sumido en una profunda depresión", dijo una fuente.
Por ahora se confirmó que los dos son oriundos de San Rafael y no de Malargüe como en un principio un testigo había afirmado.
El 23 de octubre, junto a su madre, rentaron una habitación en el residencial donde vivieron hasta el día de ayer. El cuerpo de la víctima presentaba signos de ahorcamiento en la zona del cuello, lesiones en los brazos y por el calor que hizo ayer, un principio de estado de descomposición.
En tanto su hijo fue trasladado a la Comisaría 32 por personal de la Unidad Especial de Patrullaje, que fue la primera en arribar al lugar. Ahora quedó a disposición del magistrado, que en las próximas horas le tomará declaración.




