Los delincuentes entraron en la Asociación Civil de Lucha Contra Desórdenes Alimentarios en Dorrego y se llevaron $9.000, medicamentos y otros elementos.

Desvalijaron dos veces una ONG en Mendoza en apenas 24 horas

Por UNO

Por Catherina [email protected]

Unos 18 pacientes que están en tratamiento contra desórdenes alimentarios en la Asociación civil de Lucha contra Desórdenes Alimentarios (ALDA) –funciona sin fines de lucro– se vieron jaqueados porque un grupo de delincuentes en apenas 24 horas robaron dos veces en la institución, llevándose $ 9.000, medicamentos, mercadería, artículos de electrónica y otros importantes elementos para su normal funcionamiento.

Este lamentable suceso que ocurrió en la calle Balcarce 328 de Dorrego, Guaymallén, afecta a personas que buscan ayuda para superar crisis alimentarias, entre ellas bulimia, anorexia y obesidad, y sus edades van de los 12 a los 36 años.

La institución presidida por la abogada Gisela Garzuzi, funciona en Dorrego desde hace 8 años y fue fundada en San Rafael por el psiquiatra Eduardo Garzuzi (padre de Gisela) hace 25 años. También tiene otra sede en San Juan desde hace 8 años.

Según explicó la profesional a UNO, ALDA funciona como hospital de día y los pacientes –en total son 18– concurren allí desde las 8 hasta las 17 y desayunan, colacionan, almuerzan y meriendan siendo controlados por profesionales.

Lo sucedido en estos días –en 24 horas– podría hacer entrar a la institución al Guinnes porque no es común ver tanto encarnizamiento para vaciar una asociación benéfica.

Garzuzi, visiblemente consternada por lo sucedido, dijo: “A raíz de esto que ha sucedido, tuve que mandar a los pacientes a sus casas, pero no pueden estar sin tratamiento. Pero hoy, con lo que tenemos y con el mejor espíritu, abriremos nuevamente las puertas para darles la atención que se merecen”.

Explicó: “Esta zona (por la calle Balcarce donde está ALDA) era generalmente tranquila, pero a raíz de lo que nos pasó a nosotros, nos enteramos de que hubo en estos últimos tiempos varios robos más”.

Luego se refirió al modus operandide los delincuentes que los saquearon. “La primera vez saltaron una reja y rompieron la cerradura de la secretaría y de allí se llevaron computadoras, impresoras y otros objetos. Y la segunda vez, horas después, regresaron y dado que habíamos cambiado las cerraduras de las dos puertas de acceso, sacaron de cuajo una reja y allí pudieron entrar a la casa propiamente dicha, donde incluso está el consultorio”.

Sin resignación, confió que se llevaron medicamentos, mercaderías, y un horno microondas entre otros elementos de electrónica, previo romper los armarios.

Frente a este ataque reiterado, la profesional dijo: “Me siento impotente porque esta es mi casa, ya que la fundó mi padre. Es muy triste lo ocurrido. No niego que la policía actuó muy bien, pero no resuelve el problema de  fondo tal vez porque no tiene los medios necesarios a su alcance”.

Siguiendo con la problemática de la inseguridad, esta vez apuntó a las oficinas fiscales. “Estas también tienen poco personal. Son muy amables, pero no pueden hacer milagros. Estando en la Fiscalía 8 haciendo la denuncia  había 9 personas delante mío y entonces algunas se fueron. La gente se cansa de esperar y se retira del lugar”, aseveró.