Por Gonzalo Villatoro
GENERAL ALVEAR– Una profunda depresión y los fantasmas de una posible infidelidad serían los móviles que empezarían a explicar el rompecabezas del homicidio de un hombre y el suicidio de su pareja en General Alvear, el sábado.
Según comentaron familiares y conocidos de ambos, Lidia Martín (51) habría estado atravesando un profundo estado depresivo y estaba convencida de que Rubén Jordán (63), con quien habría iniciado una relación hace poco más de cinco años, la engañaba con otra mujer. Si bien las primeras especulaciones indicarían que fue la mujer quien disparó cuatro veces contra su pareja y luego se arrojó al canal en donde encontró la muerte, será la prueba de parafina la que establezca si fue ella quien empuñó el arma homicida.
Ayer se confirmó que Martín había tomado medicación contra la depresión.
El extraño caso de la pareja que fue encontrada muerta en Alvear comenzó a desentrañarse a partir del hallazgo del arma de fuego. Todo apunta a que Martín le disparó cuatro veces a Jordán y se suicidó.
El cuerpo de la mujer apareció en un canal de riego a 150 metros de su propiedad, el sábado a la siesta. Unos niños avisaron cuando vieron el cadáver flotando en el agua.
En cambio, el hombre yacía muerto en la cocina de la casa familiar, en Echeverría 158 de esta ciudad. Estaba sentado en una reposera y con los pies en posición de descanso sobre una banqueta, tenía dos tiros en el rostro –uno en la ceja derecha y otro en la frente–, un tercero en el tórax y el cuarto debajo de la axila derecha.
Entre los datos que salieron a la luz, también se supo que en la casa quedaron marcados siete disparos pero se hallaron ocho vainas servidas, por lo que se especula con que un balazo salió de la vivienda por alguna abertura.
A las 6 del domingo, la policía reanudó la búsqueda pospuesta el día anterior por falta de luz solar y también para esperar que disminuyera el caudal de agua en el canal. A unos 30 metros de donde cayó al agua la mujer, el sargento Daniel Gutiérrez visualizó el revólver calibre 22 largo y también el manojo de llaves de la casa, la zapatilla que le faltaba a ella, dinero en efectivo y un par de anteojos. “El haber encontrado el arma nos hace presumir que habría sido manipulada por la mujer, pero queda establecer el motivo de su muerte”, confirmó en su momento el comisario Marcelo Calipo, titular de la Seccional 14 de Alvear.
Hay dos teorías en danza. Una expresa que, como Lidia no sabía nadar –de acuerdo con el comentario de algunos familiares–, luego de cometer el asesinato caminó hasta el fondo de la finca, se arrojó al cauce y se ahogó, y las contusiones que presentaba en la cabeza serían producto del impacto del cuerpo contra un puente y algunos palos cuando lo arrastraba la corriente. El canal Centro Auxiliar es de dos metros de ancho y 1,50m de profundidad aproximadamente, y esa tarde transportaba 1,30m de agua.
La otra hipótesis que se maneja es que también se haya disparado “y que a simple vista no se encontró el orificio”, confió una fuente policial. Esto es lo que podrá responder la necropsia, por la cual se confirmará también si fue ella fue quien disparó, si le hallaran pólvora en la mano. En la mesa de luz de la mujer se encontró la medicación que estaba tomando por su depresión.




