Cuando la causa por un crimen en Guaymallén parecía encaminarse, una persona apareció y embarró todo. Dos hermanos están presos por el asesinato de Ricardo Echeverría (41), ocurrido hace dos meses, pero ahora un tercer sujeto se entregó y dijo ser la persona que lo apuñaló.

En las primeras horas del 11 de diciembre pasado, el Gordo Echeverría recibió una puñalada en la esquina Colón e Irigoyen, en San José. Por la herida en el abdomen quedó internado en el Hospital Central y terminó muriendo días después. Pero en el lugar del hecho alcanzó a comentarle a los policías que había salido con su novia a comprar una cerveza, fue asalto, se resistió y terminó con la lesión de arma blanca.

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Sin embargo, su novia, una venezolana de 40 años, declaró en la causa una versión diferente. Explicó que fue con su marido a reclamarle a un sujeto con el que había tenido problemas -no pudo precisar de qué tipo-. En ese momento comenzó una pelea en la que termina interviniendo el hermano y le propina el cuchillazo. "Te dije que te iba a caber. Ojo con poner la denuncia", le dijeron los hermanos a Ricardo Echeverría cuando se iba de lugar, todavía con el arma clavada en su abdomen.

Los hermano Romero fueron detenidos: Facundo Nano y Eduardo Gastón. Según el relato de la mujer que presenció cuando mataron a su pareja, fue Nano quien terminó apuñalando a la víctima fatal. La fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, imputó a ambos bajo la calificación de homicidio simple -de 8 a 25 años de prisión-.

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Los hermanos Romero, sospechosos del crimen en Guaymallén.

Los hermanos Romero, sospechosos del crimen en Guaymallén.

El viernes pasado logró que les dicten la prisión preventiva. El defensor oficial, Rafael Manzur, solicitó la libertad argumentando que el caso es una legítima defensa de terceros, es decir, que Nano defendió la vida de su hermano. Sin embargo, el juez Sebastián Sarmiento se inclinó por la teoría fiscal y ordenó que los hermanos Romero sigan presos.

Hasta ahí, todo parecía marchar a paso firme. Pero un tercer sujeto se presentó en los últimos días en una comisaría. Según fuentes ligadas a la causa, dijo que en realidad él fue la persona que apuñaló a Ricardo Echeverría y se convirtió en un dolor de cabeza para los investigadores.

Trascendió que el hombre no quedó detenido porque cuando llego su representante legal le aconsejó no declarar, por lo que la confesión que realizó en un primer momento no tiene ninguna validez legal. Ahora, los pesquisas deberán desenredar el expediente. ¿Es este el nuevo asesino? ¿Qué participación tuvieron entonces los hermanos Romero? ¿Entonces la novia de la víctima miente? Preguntas que necesitarán respuestas para avanzar en el caso.