Por Catherina Gibilaro
“Esta barbaridad que hicieron con el Guardia me tocó verla justo a mí. Son unos ratas y lo mataron para robarle yerba, azúcar, una colcha, el celular y la billetera. Y que no me digan que esto no es un asalto”. Así empezó su relato a UNO Oscar Puebla,sereno, quien momentos antes había estado haciendo el relevo con la víctima, cerca de las 7 del domingo, en el CEDRI 18 del barrio Matheu de Las Heras.
Después de contar que Ramón Guardia era casado, padre de dos hijos de 13 y 17 años, y era el único sostén de familia, con los ojos llenos de lágrimas recordaba: “Estuvimos charlando una media hora y él estaba contento porque lo iban a trasladar a otro CEDRI de El Algarrobal, donde vivía, y mirá como terminó”.
Oscar habla bajo. No tiene consuelo. Su compañero de tareas fue asesinado a puñaladas en el tórax mientras esperaba el colectivo en la esquina de San Martín y Coni, a pocos metros de su puesto de trabajo.
“Yo estaba arreglando la puerta de entrada y fue allí cuando veo que lo agredieron tres personas mientras él trataba de defenderse. Yo entré a buscar una llave para ir a ayudarlo y cuando voy llegando siento que grita “auxilio... auxilio... auxilio”. Entonces es cuando veo a los hijos de remil putas que salen corriendo hacía las vías”.
Puebla respiró hondo: “Cuando lo alcancé le levanté la campera llena de sangre y vi puñaladas en el pecho en el costado izquierdo. Le robaron el teléfono, la billetera, yerba,azúcar y una frazada. Lo bajaron como a un perro. No lo puedo creer todavía”.
Guardia tenía que tomar dos micros para llegar a su casa en El Algarrobal, donde lo esperaba su familia en el loteo Unión y Progreso, luego de haber hecho una guardia en el lugar desde las 7 del sábado hasta la misma hora del domingo. Hacía dos meses que trabajaba allí y había logrado ganarse el afecto de sus compañeros “porque era muy buena persona”, remarcó Puebla.
Los delincuentes lo atacaron justo cuando esperaba el colectivo de la línea 4 que venía desde Minetti, pero nunca logró tomarlo porque sus asesinos le quitaron la vida sólo porque trató de resistirse para que no le lleven las cosas de poco valor que llevaba consigo.
“Creo que los que lo mataron ya están identificados -según Puebla- y espero que se haga Justicia porque nadie tiene el derecho de hacer algo semejante y llevársela de arriba. Esta zona es peligrosa pero nunca pensé que podía ocurrir algo semejante”.
A la conversación con UNO se unió otra compañera de Guardia, quien sollozando decía una y otra vez que “esto no es cierto... Era tan bueno y vivía para su familia”.
En el caso tomó intervención la Oficina Fiscal 5, que lo caratuló como homicidio criminis causa, o sea que se mata para ocultar otro delito, y tiene una pena que supera los 30 años de prisión.




