Pablo Arancibia (33) es sin dudas el sospechoso número uno en el femicidio de Florencia Romano. A medida que pasan las horas se compromete cada vez más su participación en el asesinato de la adolescente de 14 años. Una imagen de las cámaras de seguridad del sábado en que fue ultimada parece dinamitar su inocencia.

Desde el domingo que se inició el expediente por averiguación paradero -y que trágicamente terminó mutando a homicidio agravado por mediar violencia de género- los videos de las cámaras de seguridad han sido vistos una y otra vez. Primero para tratar de ubicar a Florencia Romano, luego para reconstruir sus últimas horas con vidas y los momentos después del crimen.

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Hasta el momento, sólo se había captado a la adolescente en las inmediaciones del domicilio en Gutiérrez donde se cree que fue golpeada y apuñalada. Pero una nueva imagen que se obtuvo cerca del mediodía de este viernes fue fundamental para sostener la acusación, al menos contra Pablo Arancibia.

El registro de las 20.52 del sábado, es decir, a los pocos minutos de que Florencia Romano fue asesinada. El protagonista es el propio Arancibia, quien camina por una vereda con un bidón con líquido azul en su mano. El contenido: nafta.

Un vecino del sospechoso declaró que lo llevó en su vehículo -Pablo Arancibia no tenía auto- hasta una estación de servicio cercana. El sujeto le dijo que iba a comprar una gaseosa pero terminó adquiriendo el combustible.

La imagen toma todavía mayor relevancia si se tiene en cuenta que el cadáver de Florencia Romano apareció con una parte calcinada -quemaduras que se produjeron post morten-. Sin lugar a dudas, una prueba vital que la Fiscalía de Homicidios esgrimirá en una futura audiencia de prisión preventiva contra el sospechoso.