Demostrar que actuó bajo emoción violenta es tal vez la única carta que lo haga zafar de estar varios años tras las rejas. Pero para eso deberá esperar. Por ahora, el hombre que creen que mató al amante de su pareja e intentó quitarle al vida a la mujer continuará detenido.

La situación de José Antonio Segundo (33) en la causa es complicada. No sólo tiene una grave imputación en su contra, sino que todo parece indicar que será difícil discutir que fue el autor del sangriento ataque. Tal es así que este lunes le dictaron la prisión preventiva en su contra.

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Pero su abogada, Nidia Bosdari, jugó una carta fuerte que espera respuesta: la emoción violenta. La tesis defensiva sostiene que José Antonio Segundo estaba fuera de sus cabales cuando encontró a su amigo con su novia en una situación comprometida y mató al amante.

Pero deben ser peritos psicológicos los que confirmen o descarten esta versión. Si prospera, José Antonio Segundo recuperará su libertad ya que pasará a arriesgar una pena de 1 a 3 años de prisión. Muy diferente a la escala de 10 a 25 años que arriesga hoy por hoy bajo la calificación de homicidio simple y tentativa de femicidio.

Mató al amante

El crimen en Luján de Cuyo ocurrió cerca de las 8 del 15 de noviembre pasado. Según la reconstrucción del hecho, José Antonio Segundo llegó a su domicilio en el barrio El Encuentro, en Perdriel, con un considerable estado de alcoholización. Al llegar a la casa se encontró con su amigo, Darío Rodríguez, y su esposa de 26 años. Allí comenzó una violenta pelea aparentemente por una infidelidad.

Rodríguez se llevó la peor parte ya que sufrió heridas de arma blanca en el abdomen y en el cuello que le quitaron la vida al instante. La mujer también sufrió un profundo corte en la vena yugular, pero fue intervenida quirúrgicamente en el Hospital Central y ahora se encuentra internada en sala común.

La mujer relató que había discutido con su pareja, cuando el hombre se retiró del domicilio. Cuando regresó, Darío Rodríguez la estaba abrazando para consolarla y Segundo perdió los estribos. Más allá del detalle, lo importante es que ratificó que el hombre produjo el ataque.

El sospechoso escapó con su hija de 3 años pero fue atrapado minutos después cuando deambulaba por la zona. Tenía su remera manchada de sangre y también se encontró la presunta arma con la que habría cometido el crimen en Luján de Cuyo.