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Los detectives están seguros de que el autor del crimen en el minimarket está entre los detenidos de los últimos días. Una prueba incriminatoria espera ser ratificada o descartada con la rueda de reconocimiento y los estudios de ADN.

Creen que entre los cinco detenidos está el autor del crimen de Dorrego

Por UNO

Alejandro Gamerogamero.alejandro@diariouno.net.ar

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Los investigadores están convencidos y no es sólo un pálpito: entre los cinco detenidos de la última semana creen que tienen al asesino del comerciante Luis Berardy, muerto de un tiro en el pecho en el asalto al minimarket de sus hijos el martes pasado en Guaymallén.

La carta que poseen es una incriminación de alta credibilidad, con un plus crucial: esa prueba está judicializada en el expediente penal.

Así, por un lado está esta la prueba documentada y, por otro, a partir del análisis de ésta, está la convicción de los investigadores, cuyo grado de certeza es de “una seguridad del 90%”, tal cual dijo a Diario UNO un detective  que pasó tiempo completo dedicado al caso.

¿Hay margen de error? Siempre hay margen de error.

Ese 10% de chances de que el autor del hecho no esté entre los cinco es en criminología mucho más pesado que en las mismísimas matemáticas y más de una vez ha hecho estragos en distintas investigaciones.

Un punto curioso es que los cinco –dos mayores y tres menores– tienen indicios en su contra que los ponen bajo sospecha, pero es obvio que al menos sobran tres que no tienen nada que ver.

Estos indicios corren tanto para el último menor detenido el domingo como para los dos hermanos también menores, apresados el jueves: uno de ellos tenía una herida en una mano y le secuestraron ropa similar a la usada  en el hecho.

Mientras, entre los hermanos Gonzalo y David Barrio, de 24 y 26 años, detenidos la noche del hecho, surgió que a uno de ellos dio positivo en el estudio que detecta el uso de un arma de fuego, pericia a la que no fueron sometidos los otros tres porque ya había pasado demasiado tiempo.

También en el domicilio de los Barrio se halló una campera que sería similar a la usada por los asaltantes.

Sin embargo, los Barrio –únicos imputados hasta ahora– tienen a su favor no haber sido reconocidos como partícipes del hecho por la clienta que estaba en el minimarket al momento del ataque.

La mujer expresó en la medida que los delincuentes eran más jóvenes. Tampoco reconocería luego a los dos hermanos menores.

Es por eso que, este miércoles, la investigación retomará su ritmo con gran expectativa.

Los hijos del infortunado Luis Berardy irán a tribunales a hacer las ruedas de identificación de personas pendientes.

Les pondrán adelante a los hermanos Barrio, a los otros dos hermanos de 17 y 15 años detenidos y al último menor apresado de 17 apresado, que también deberá pasar por el ojo de la clienta que no reconoció a los cuatro anteriores.

Unos 15 días, en tanto, habrá que esperar por las pruebas de ADN sobre los cabellos hallados en una gorra usada en el ataque.

El examen se les hará a los cinco detenidos.

El segundo sospechoso

La posibilidad de dar con el segundo sospechoso del caso es más dificultosa que las pistas que tienen sobre la autoría.

A los policías les intriga que haya indicios contra los otros detenidos y sospechan que quizá el segundo podría también estar entre ellos.

Decenas de huellas sin resultado

Desde que la Policía Científica tiene el AFIS, un programa informático de identificación de huellas dactilares, levantar rastros en la escena del crimen se ha convertido en una tarea de rigor ineludible.

Aquel martes, en el minimarket de Remedios de Escalada y Cipolletti, los policías de Criminalística no dejaron rastro por tomar.

En total levantaron 80 huellas dactilares del local comercial, las cuales fueron escaneadas en el AFIS.

El programa las comparará con el prontuario de aquellos que tienen antecedentes delictivo o la cédula de identidad provincial, así como con las huellas de los propios detenidos.

Hasta ayer, el AFIS no había hallado una huella sospechosa. Varias ya fueron identificadas, pero se trataba de personas que circunstancialmente habían ido al minimarket y no de los posibles asaltantes y asesinos de Luis Berardy.